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Carlos Rodríguez atesora el don del trazo (video)

Sábado, 08 Ago 2009    México, D.F.    Juan Antonio de Labra / Foto: Sergio Hidalgo           
Una zurda prodigiosa

El trazo en el toreo se adquiere toreando de salón, y es uno de los mejores atributos para poder llevar sometidos a los toros, desde que comienza un lance o un muletazo, hasta que termina. Se trata de una relación especial con los trastos que, a base de utilizarlos con soltura, se convierten en extensiones de las manos.

Esta es una cualidad que difícilmente se le puede observar tan desarrollada a un novillero, y menos aún si se trata de uno inexperto. Pero como la incertidumbre que entraña la Fiesta siempre depara algo interesante a ojos del espectador, esta tarde en Arroyo sorprendió gratamente la facilidad de trazo del debutante Carlos Rodríguez.

Y los naturales que ejecutó tuvieron, precisamente, un trazo angelical, acompañados de una expresión artística relajada y sincera, propia de un torero bisoño que apunta el cante.

Desde luego que vale la pena apuntar la noble condición que desarrolló el tercer novillo de Gonzalo Iturbe por ese lado, el izquierdo. Metía la cara con ritmo y aquella acompasada embestida se fundió con la cadencia de Carlos, que desgranó los mejores muletazos de la tarde.

Si el alumno de Curro Calesero, que tan bien transmitió los secretos del temple a Guillermo Martínez y Óliver Godoy, durante su paso por la Academia Taurina Municipal de Guadalajara, con Carlos Rodríguez puede sentirse orgulloso con esa magia de trazo que estuvo acompañado de cadencia, algo por demás elocuente, y una suavidad pasmosa para soltar la embestida con una muñeca de lujo.

Y si el potosino no redondeó su actuación fue porque está todavía muy verde, pero demostró el carácter necesario para buscar el triunfo y deleitó con tan acusado sentido de la cadencia de su mano zurda.

El único novillero del festejo que dio una vuelta al redondel fue José Miguel Parra, que sacó la casta para plantarse con arrojo delante del segundo, el novillo más hecho del encierro, un ejemplar que tuvo transmisión pero no el mismo buen estilo de sus hermanos.

Al venezolano no le tembló la mano en una faena recia que agradó a la concurrencia. Y como no estuvo fino con el acero –denominador común de la cuarteta de chavales–, solamente dio una vuelta al ruedo, merecido premio a su sólido valor.

Cristian Hernández se ganó a ley la repetición tras lidiar con entereza al temperamental novillo de Autrique del sábado anterior, y ahora se topó con un novillo dócil y de buen estilo, aunque un tanto flojo, al que hizo una faena de menos a más, con series de mucho temple, que no pudo rematar con la espada.

Adrián Padilla demostró la típica actitud del novillero con hambre de triunfo, y aunque consiguió estar a la altura de las circunstancias, su verdor le impidió terminar de torear con mayor entendimiento al cuarto, otro novillo de buena condición. No obstante, dejó buen ambiente en una temporada a la que todavía le queda mucha cuerda.

Al finalizar la lidia del segundo, aparecieron sobre la arena la madre de Valente Arellano, su hermana y una sobrina, a las que Manolo Mejía entregó un reconocimiento que honra la memoria de uno de los novilleros más carismáticos de la historia.

Ficha

Sábado 8 de agosto de 2009. Tercera novillada de la Temporada. Dos tercios de entrada. 4 Novillos de Gonzalo Iturbe, correctos de presentación, medidos de fuerza, y buenos en general. Pesos: 406, 382, 398 y 390 kilos. Cristian Hernández (negro y oro): Ovación tras aviso. José Miguel Parra (burdeos y oro): Vuelta. Carlos Rodríguez (rosa y oro): Ovación tras dos avisos. Adrián Padilla (verde olivo y oro): Ovación. Destacó en banderillas Diego Martínez, que saludó.


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