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Revitalizante oreja para El Conde en GDL

Domingo, 08 Nov 2009    Guadalajara, Jal    Fernando Barrera/ Corresponsal           
Como aire puro
El sentido de responsabilidad se sentía por cualquier tronera del callejón, no era para menos, la imponente corrida de Real de Saltillo no permitía ni un instante de relajación por cualquiera de los actuantes, matador o subalterno y al final, aún con ese hormigueo en el cuerpo, Alfredo Ríos "El Conde" pudo respirar tranquilo al cortar una revitalizante oreja de mucha valía.

Reconfortante fue la oreja que el tapatío le cortó al cuarto de la tarde, pues la presión que tienen los toreros locales es más intensa, tal parece que ser de Guadalajara y presentarse ante los "suyos" constituye más un castigo que un apoyo, pero Alfredo logró acallar las voces que desde ese ya señalado sector de sol le caen a los toreros.

El Conde tuvo que sacar a flote todos los recursos que ha acumulado, su faena tuvo vibra y garra desde el comprometido saludo de rodillas, con lo que empezó a animar al cotarro, además que las verónicas le resultaron tersas.

Nada fácil resultó la labor en banderillas, templando mucho las embestidas picosas, cuadrando en la cara y saliendo con hartas facultades físicas.

Decidido, con la muleta tuvo momentos de tersura, aprovechando el buen tranco y sobre todo dominando, hasta que el astado terminó por rajarse, pese a ello logró series de mucha valía.

Ilimitado en afición, la faena tuvo diversos matices, desde el buen quehacer hasta un toreo alegre, con lo que unificó el criterio de la plaza; así, se volcó en la estocada, que le redituó en una oreja de valía y un tanque de oxígeno para continuar con el buen momento que atraviesa, pero que era imperante demostrar en una plaza de importancia.

Riñonuda fue la faena al primero de la tarde, un toro que con mucho cuajo, que se colaba de fea forma, por lo que abrevió, no sin escuchar los consabidos reproches del ese duro sector de sol.

Antonio Barrera tampoco la tuvo fácil y con su primero demostró que el buen paso que ha tenido en España no es casualidad, pues además del espartano valor que se le reconoce, ahora mostró una faceta menos arrebatada, más centrada y con oficio de sobra.

Si no tocó pelo fue por fallos con el pincho, pero también porque la faena era para entendidos, pues tuvo que aguantar y mimar a un astado áspero, con mucho genio y que no perdía la oportunidad para buscarle los muslos.

Antonio se la jugó de verdad y aunque por momentos emocionó, sobre todo al principio, vio como la faena divagaba por las complicaciones del toro y cierta desatención de la gente.

Le espoloneó la oreja cortada por El Conde, por lo que salió decidido a todo con el quinto, sin embargo, se topó con un astado sin transmisión, que se defendía y no daba ninguna opción.

Dos facetas mostró Guillermo Martínez. La primera fue de cierta impotencia al ver que un toro con cualidades para embestir terminaba desarrollando sentido. Inició con un toreo de capa con clase e imaginación, lo que hacía albergar esperanzas de un triunfo sonoro, pero no llegó.

Animado por el juego que el de Real de Saltillo daba antes del primer tercio, se dio cuenta que por delante tenía un toro con edad y mucho celo cuando Gustavo Campos salía de un estupendo par, pero la jiribilla del toro le trincó de fea forma dándole sendas cornadas en la región inguinal.

Naturalmente el ánimo se convirtió en una mezcla de determinación y desconfianza, pues el toro metía bien la cabeza en un muletazo, mientras que en el segundo se quedaba corto.

Aún así, logró momentos de interés y buen gusto, pero el toro se fue apagando y la gente metiéndose duro con él, quizá lo que motivó que se perdiera con la espada y escuchara tres avisos.

La segunda faceta fue de raza. Un guasón de sombra estuvo metiéndose con él desde el inició de la faena, pese a los buenos lances, le siguió cayendo a voces, por lo que en un arranque de orgullo Martínez le brindó "Por ti y por mi carácter".

Y logró una faena sólida, toreando con aplomo y corazón, aunque el astado no quiso dar batalla, Guillermo le buscó hasta detrás de las orejas los muletazos, lo que al final le reconoció y agradeció la gente, pero no llegó a más por la espada.

Ficha
Cuarta corrida de la temporada. Un cuarto de entrada en tarde apacible. 6 toros de Real de Saltillo, bien presentados y con cuajo, pero que desarrollaron complicaciones. El más potable fue el 3o. Pesos: 595, 530, 550, 550, 535 y 515 kilos Alfredo Ríos "El Conde" (nazareno y oro): Palmas y oreja. Antonio Barrera (sangre de toro y oro): Ovación tras aviso y palmas. Guillermo Martínez (grana y oro): Silencio tras tres avisos y palmas. Gustavo Campos, tras parear al 3o. resultó herido con una cornada en el escroto de 7 centímetros, y otra en periné de 3 centímetros de entrada y una trayectoria de 12 centímetros.


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