En el séptimo cajón estaba la magia. Salió al ruedo de la monumental en séptimo lugar, toro de regalo; era negro, bien hecho y puesto de pitones, se llamó "Boricua", de peso 550 kilos, un tío con toda la barba, toro fino para lidiarse en cualquier plaza del mundo, aún en las más exigentes.
De salida fue abanto y volviendo contrario, embestida defectuosa y molesta; el valenciano lo entendió de salida y lo lidió de capa echándole el capote a media altura y sin obligarlo; lo descubrió.
Enrique Ponce tomó la muleta con la mano derecha y lo sacó a los medios con doblones pero sin rematar abajo la embestida, más bien ahormándola; ya en la boca de riego de la monumental toro y torero, empezó el concierto con muletazos de gran factura, hondura y temple, con ese mando que no se ve a simple vista pero que tiene un efecto particular en los toros que lidia el de Chiva.
La magia salió de las muñecas de Ponce y la plaza monumental vibró con las ovaciones del público, de pronto un aficionado gritó: "¡Ponce, toreas con la mano de Dios!". No se equivocó ese aficionado, ya que pocas veces se ve torear con esa calidad y naturalidad, como también pocas veces se ve al público exaltarse como ayer.
El valenciano firmó ayer una de las faenas más bellas de la historia de la ciudad, claro que hay que destacar ese gran toro, que siempre fue a más mientras ibérico lucia en sendas tandas por ambos pitones.
Fue una lástima que Ponce se pusiera pesado con la espada; dejó ir un rabo, que para el buen aficionado lo mismo daba que se fuera vivo el toro, lo importante fue lo que quedó en el interior de la afición y en el corazón de los que sentimos muy dentro el toreo. La autoridad no estuvo en la plaza y no premio a ese gran toro "Boricua" de Teófilo Gómez.
Enrique Ponce había matado el toro más duro de la corrida, el salido en cuarto ,"Morro", al que el valenciano le realizó una faena más que digan; se jugó la vida. El toro desde salida dio muestras de manso, pero fue bien lidiado por Enrique con el capote.
Con la muleta poco había que hacer, el toro nunca se entregó, jamás. Siempre se ha dicho que Ponce por su gran técnica le pega pases a cualquier toro, y sí,lo vimos en Tijuana, le dibujo la faena al toro, y logró buenos momentos por ambos pitones, fue una faena para el buen aficionado.
Lo importante que destacar es la honradez del valenciano, cualquier hubiera ido por la espada a la primera tanda y nadie lo hubiera reprochado, pero Ponce se quedó y realizó el esfuerzo por agradar en una plaza que no le da nada ni le queta nada; fue una lástima que el acero no diera resultados y todo quedó en una fuerte ovación.
Con su primero, "Gordito", lo vimos torear bien a la verónica e hiso un quite por mandiles, de gran lentitud, reposo y temple. Con la muleta logro buenos momentos pero por la debilidad del toro, no se pudo redondear una faena más intensa.
Octavio García "El Payo" entró con el pie derecho al público de Tijuana, ya que a su primer toro, “Chimichurri,” le cortó una oreja de peso. El joven diestro toreó bien con el capote, pero con la muleta logró momentos de mucha intensidad.
Inició la faena con un péndulo en los medios que hiso que el publico brincara de emoción, y de ahí a correrle la mano en sendos derechazos; templados, largos y con mando; el toro fue bueno, noble y emotivo pero había que poderle y Octavio le pudo y le realizó una faena importante. Mató de un pinchazo y estocada y solo quedó en una oreja que bien pudieron ser dos.
Con el que cerró plaza, El Payo nuevamente le puso emoción y vibra a los tendidos de la monumental. Lo más relevante fue lo realizado al inicio de faena, recibiendo al toro de rodillas en los medios de la plaza con la muleta en la mano derecha y de ahí se lo paso varias veces a escasa distancia de su cuerpo, el público cimbro los cimientos de la plaza.
No cabe duda que cuando un torero vale el público lo siente. El Payo es una realidad y ahí está un torero que no solo es valiente, sino que torea con sentimiento y calidad.
Juan Chávez demostró que quiere, aunque a veces no le salen todas las cosas que intenta. El michoacano estuvo esforzado y sólo consiguió acoplares en distintos pasajes durante la lidia de sus dos toros, en una tarde en la que Ponce y El Payo acapararon las miradas de la afición tijuanense.