Casi dos meses antes de que cumpla 21 años como matador de toros y 37 de edad, Fermín Rivera alcanzará el anhelo personal, de su familia, de sus paisanos, amigos y seguidores, de confirmar su alternativa en la plaza de Las Ventas de Madrid, el próximo domingo 20 de septiembre.
En una corrida de toros en formato de desafío ganadero, ante toros de la divisa portuguesa de Veiga Teixeira y Partido de Resina, el diestro potosino confirmará de manos de Damián Castaño y Gómez del Pilar, siendo a la vez por su antigüedad, director de lidia.
Con su alternativa, Fermín hará historia como la segunda dinastía de toreros mexicanos en confirmar en Las Ventas, después de la de los Silveti: Juan Silveti Reynoso; sus hijos David y Alejandro Silveti Barry; así como su nieto, Diego Silveti del Bosque, pues el iniciador, Juan Silveti Mañónn, también se presentó pero en la desaparecida plaza de la carretera de Aragón.
Y aunque mucho se trabajó sigilosamente en los despachos desde la gestión de la empresa anterior, no fue sino hasta ahora que con Plaza 1, que se dio esta oportunidad para el torero potosino.
"Es una ilusión tremenda y una sensación diferente la que estoy viviendo. Es una novedad que no sabes exactamente lo que te viene; una sensación bonita de incertidumbre. Aunque conozco muy bien la plaza, a su la afición, nunca he estado en el ruedo y esa sensación de ser la primera vez en algo, también es bonita. Que a mis años de alternativa pueda vivir esta experiencia, para mí es gratificante y es un honor y un desafío".
Aquella pregunta sin respuesta
A lo largo de los años, durante las entrevistas periodísticas, la pregunta de siempre era: "¿Cuándo confirmarás en Madrid?" y ésta, por fin, ya tuvo respuesta.
"Para mí siempre era un reto y una meta que tenía trazada desde hace muchos años, la ilusión de que pudiera llegar. Cuando ustedes me preguntaban, mi respuesta era muy sencilla: ‘mientras la plaza siga en pie y yo en activo, siempre habrá posibilidades de ir’. Ahora llegó el momento de hacerlo. Al final, los tiempos de Dios así son, y hay que aceptarlo de esa manera.
"Yo creo que el presente es el que hay que disfrutar y tratar de que para el futuro sea algo importante. En este momento es el mejor, así lo veo yo, y así lo estoy disfrutando".
El reto para Fermín no será fácil. Se presentará en Madrid en el ciclo torista de fin de temporada, con dos ganaderías de las llamadas "duras".
"La afición de Madrid es la más exigente, pero también es entendida. En este tipo de corridas la gente va con mucha intensión que sean vistosos los toros, que vayan al caballo de largo; le dan una importancia real a lo que es el toro. Los desafíos ganaderos están basados en eso, el toro es el principal actor. Uno como torero debe mentalizarse a ello; hacer ver a los toros con en la suerte de varas y estar con las ideas claras durante la faena de muleta".
Comentó que lo mejor es pensar que las cosas puedan salir bien y tener la ilusión de que salga un toro que embista y lidiarlo de la mejor manera, para tratar de estar a la altura de las circunstancias.
"Obviamente uno va con la idea que el de arriba nos eche una mano, y eso es fundamental para que pueda cambiar la balanza y por qué no pensar en poder pegarle pases a como me gusta o como le gusta a la afición de Madrid".
Buscará de dejar huella
Vivir con la ilusión y confirmar después de casi 21 años no será algo pasajero. Fermín intentará estar bien, gustar a la afición, dejar ver sus clásicas maneras y que las empresas se fijen en él, una vez que haya dado el primer paso. Asimismo, con esta actuación pretende reivindicar su cartel en México, donde últimamente las cosas se le han puesto cuesta arriba.
"Mi mentalidad es hacer un toreo puro, profundo, unas veces sale, otras no. Me da cierta confianza que aun y cuando no he tenido la fortuna de probar la embestida del toro español y de sentir, vestido de luces, a la afición española, en mi cabeza está hacer un toreo que pueda encajar en esa afición.
"Por otra parte, sólo tengo una carta, que la debo jugar en una tarde; y que no es como ir únicamente a pasar lista, y sentirte resignado de que ya tienes tu aval de confirmación en Madrid. No, para nada. Voy con toda la ilusión de que pueda pasar algo y trascender, sabiendo a lo que me enfrento, tanto a los toros, como en el ambiente de la corrida.
"Ese tipo de cosas y los tropiezos que uno va pasando a través de los años, te van haciendo comprender que esos momentos, en vez de sufrirlos, le encuentras el lado positivo y agradable. Y en ello se fundamenta mi actitud y mi cabeza para estar centrado con el objetivo de gustar y trascender.
"Estoy consciente de que esa tarde no sea solo por confirmar. Mi idea es tener una oportunidad nuevamente en mi carrera para trazarme un nuevo camino. Mi futuro y lo que diga Dios tampoco lo dispongo yo, pero como torero y como persona pondré lo que esté de mi parte para poder lograrlo".
La prensa española
Además del nervio por ser primer espada, de confirmar la alternativa, enfrentar ejemplares de ganaderías complicadas y a la afición del Tendido 7, Fermín sabe que además la prensa de España es muy difícil con los toreros extranjeros.
"Sí, al final, como todo, Madrid es complejo, no es fácil en todos sentidos y la exigencia es máxima. Toro, afición, el público y obviamente, como mencionas, la crítica taurina también lo es. Yo creo que eso es parte de lo bonito.
Venir a Madrid todo mundo quiere estar, pero ya cuando estás se siente esa presión y la responsabilidad es parte de lo mismo. Si queremos funcionar en esto tenemos que hacerle frente a todo esto, al final son retos bonitos. Y quizá otra ventaja que tengo es que el público no está prejuiciado conmigo; es decir, no me conocen y no saben qué tipo de torero soy, y esto también puede ayudarme: el factor sorpresa".
Madrid y su cuenta pendiente con Curro...
Lo que todo aficionado de San Luis Potosí desea, es que Fermín Rivera salga a hombros y con base en su toreo clásico, logre emular la hazaña de su tío Curro Rivera aquella tarde de mayo de 1972, cuando cortó cuatro orejas el día en que a Palomo Linares le concedieron un rabo.
"Todo mundo se ilusiona con eso, pero eso va a ser parte de la complejidad de la tarde. Debo estar con los pies en la tierra e ir paso a paso, toro a toro. Será una tarde en la que trabajaré mucho lo mental. De momento lo voy a disfrutar al máximo ya que esto para mí es todo un logro, parece una novedad y ya lo estoy disfrutando. Espero que la tarde me vaya llevando al lugar que uno sueña", finalizó.
Y si todo sale bien, dentro de algunos años podría ocurrir la confirmación de la cuarta generación de los Rivera, toda vez que Javi Spínola Rivera (nieto de Curro), logre avanzar en su carrera, donde hoy destaca en las filas de los novilleros sin picadores en España. Que así sea.