La tarde de este sábado ha caído de pie ante la afición de Pachuca el joven torero Sebastián Ibelles, tras dar una vuelta al ruedo con fuerza, pues fue importante la petición de oreja que pidió la concurrencia pero que el juez no concedió pues, primero, porque señaló un pinchazo, y después, porque se le fue la mano dejando una estocada baja, pero la garra y la entrega ante un toro que tuvo sus complicaciones hicieron que se ganara sin reserva la respuesta del público, en lo que ha sido la corrida extraordinaria con motivo de la Expo Ganadera de Hidalgo, en la "Vicente Segura".
Los demás toreros, cada uno en su estilo y cuatro de ellos nuevos en este coso, gustaron y la gente estuvo siempre de su parte, pero las fallas con el acero les privó de cosechar un posible trofeo, ante, decimos, la grata sorpresa de la respuesta del público, que cubrió poco más de un tercio el tendido de la monumental pachuqueña.
Hacía años que no se celebraba una corrida de concurso de ganaderías en la capital de Hidalgo, y en esta ocasión el anunciado como ganador fue el toro de Torreón de Cañas, que fue bueno, con entrega. En cuanto a presentación, fueron correctos, y por ser de distintos hierros, variados en su tipología, con distinto comportamiento.
Sebastián Ibelles enfrentó al astado de El Vergel, de armoniosas hechuras, que tuvo una salida emotiva, al que veroniqueó bien. Acudió pronto y con emoción al caballo en el primer encuentro con el picador, pero al sentir el segundo puyazo salió del encuentro doliéndose la res, siendo aplaudido Francisco Salinas, y lucido y fácil se vio en un muy buen par Gerardo Angelino, por lo que salió al tercio a agradecer una fuerte ovación. El torero comenzó doblándose con un toro que fue un punto violento, pero que cuando tomaba el engaño lo hizo con clase.
Conforme avanzó la faena la res apuntó un punto de guasa, mirón, queriendo desengañarse, pero el torero estuvo firme, muy entregado, aguantando algún parón de la res. Por el izquierdo el animal era intocable, se colaba y echaba la cara arriba con peligro, y tanto lo aguantó el torero que le echó mano de fea manera el astado, pero que por fortuna de la voltereta no pasó. Aún así, le insistió por el pitón derecho, pero no hubo ya opción al lucimiento, epilogando con muletazos de castigo. Señaló un pinchazo en lo alto y después una estocada baja, razón por la que el juez no concedió el trofeo, pero le valió una entregada vuelta al ruedo del público.
Antonio Romero toreó a la verónica al toro de Torreón de Cañas, siendo aplaudido. En el segundo tercio el burel recibió tres puyazos, y, además, en el tercero arrancó de largo. Con la muleta, ante un toro que acometió humillado, ejecutó tandas con la mano derecha de buena factura que el público le reconoció. El toro repitió con clase también por el pitón izquierdo, dibujando una tanda que la gente le aplaudió. Si bien lo mató de estocada entera, el trasteo quedó en palmas, pero el toro, que hizo una muerte de bravo, fue aplaudido en el arrastre.
En tercer lugar salió Xavier Gallardo, al que dibujó lances con buen gusto al toro de José Garfias. En varas tomó primero dos puyazos, en los que cumplió bien el toro, luego, el torero realizó un quite por chicuelinas que gustó al público. Con la muleta comenzó doblándose con un animal que tuvo fijeza, fue obediente y noble, en un trasteo que se desarrolló en los tercios. Hubo ayudados con temple que le corearon, ejecutando una tanda con la izquierda en la que, si bien el toro se quedaba un poco más corto, también embistió con fijeza. Vino a menos la res, incluso queriendo buscar las tablas. El torero se tiró a matar, saliendo trompicado y con un fuerte golpe en la pierna derecha. Vino otro pinchazo y quedó en palmas su labor, con algunas palmas en el arrastre al animal.
José Sainz mostró buenas maneras ante un toro bien hecho de Xajay, primero al torear a la verónica, siendo reconocido. Si bien el astado acometió de largo al caballo, cumplió en su pelea en los dos encuentros con este. El animal tuvo nobleza y fijeza y el torero estuvo aseado, haciendo bien las cosas al torear con la derecha, pero quizá le faltó un punto de trasmisión a su trasteo. En los medios cuajó una buena tanda con la izquierda que le fue reconocida. Señaló dos pinchazos antes de dejar una estocada caída, escuchando palmas cuando se fue a la barrera.
El rejoneador Leonardo Zatarain enfrentó al astado de José Julián Llaguno que, montando a "Granada", dejó tres rejones de castigo a la tira, a un toro que se dolió, que por momentos se ponía por delante y se defendía. Con banderillas en lomos de "Máximo" dejó dos banderillas de frente, aguantando parones primero, y luego arreones, de la res. Vino un buen momento montando a un árabe colorado que tiene emotividad, con el que clavó tres banderillas. En lomos de "Pólvora" clavó tres banderillas cortas que le aplaudieron.
Los Forcados Amadores de Hidalgo realizaron una buena pega al segundo intento, con Said Lugo a la cara, y también un buen rabilleo, a cargo de Juan Pablo Calderón. No estuvo certero con el rejón de muerte sino hasta el tercer viaje, saliendo al tercio junto con el pegador a recibir aplausos.
El que cerró plaza, de Fernando de la Mora, fue para José Miguel Arellano, al que saludó con lances de trámite. El animal cumplió bien en los dos puyazos que recibió, castigo por demás medido, pero en la muleta ya no pudo hacer nada el torero pues el animal se inutilizó de la extremidad delantera izquierda en banderillas, y aunque el público pedía que se cambiara el toro, según lo dicta el reglamento para el municipio de Pachuca, ya no podía ser, por lo que abrevió, escuchando algunas palmas.