Una tarde que mantenía la incertidumbre por la lluvia que se veía venir y que finalmente permitió que se realizara el último festejo de la temporada, donde Campo Grande envió un encierro bien cortado en sus ejemplares, algunos de ellos ovacionados desde su salida por la fina estampa.
La novillera española Miriam Cabas sorteó el novillo más potable del encierro, un bravo y noble astado que le permitió lucir al torear por verónicas, luego vino el quite por chicuelinas, un tanto apresuradas. Inició el trasteo muleteril flexionando la rodilla para lidiar con mucha profundidad a "Fuego Fundido". Emotiva la embestida, que de inmediato entendió Cabas. Con la mano diestra llegaron muletazos que tuvieron repercusión en los tendidos, pues jalaba del toro desde muy adelante, prendiendo la embestida hasta el final del trazo con temple. Se tomaba su tiempo, y con ello ayudaba al novillo a tomar su aire.
Cuando menos lo imaginamos llegó el percance, pero continuó en la cara del toro. Tal vez le incomodó la herida, porque que le costaba reponerse, y ya no hubo el acoplamiento que el novillo demandaba, vinieron pases sin estructura, hasta que fue por la espada, donde, por cierto, se salió de la suerte por completo y terminó por colocar un bajonazo que fue reprochado por un sector del público. Y aunque hubo ligera petición de oreja, el juez, atinadamente, no la concedió.
Con el segundo de su lote, un novillo con condiciones muy diferentes y menos propicias para el triunfo, logró un par de tandas por el derecho, después, de nueva cuenta, mal con la espada, y todo quedó en palmas a la labor de la torera.
Gustavo García "Solito" tuvo el triunfo en sus manos, pero el de Campo Grande no cedió. Fue con el cuarto de la función, al que toreó con verdad en las verónicas, intentó el quite, pero no se lo permitió el novillo. Cubrió el segundo tercio invitando al aspirante a banderillero Kevin García, donde ambos lucieron. "Trono de Fuego" tenía nobleza, pero le faltaba un puntito de empuje, había que cuidarlo para evitar que se cayera, así que con temple y toques suaves, Solito le toreó muy bien, sobre todo por el pitón derecho.
La faena alcanzó momentos importantes, hasta donde el novillo así lo permitió, pues terminó acortando el recorrido. Finalmente, se adornó con luquesinas, para luego entrar a herir sin muleta, jugándose la voltereta. Derecho y con mucha verdad consiguió una estocada entera, pero que no hizo doblar al novillo, de lo contrario, la oreja la tenía en la espuerta. Intentó dar una vuelta al ruedo, pero de inmediato la afición se lo reprochó y terminó por declinar.
Con el primero de su lote, un novillo que se acalambró y terminó echado en el albero, tardaron unos minutos antes de poderlo levantar; volvió a rodar antes de ir al caballo. El joven novillero cubrió el segundo tercio de manera muy deslucida. El de Campo Grande era ciertamente reservón, pero había torero firme, y lo hizo pasar una y otra vez. La afición no se enteró del todo del esfuerzo de este joven torero. Puso fin a su labor con unas manoletinas que pasaron muy cerca de su humanidad. Con la espada se puso pesado, pero terminó escuchando palmas.
Cristóbal Arenas "El Maletilla" lo intentó todo, pero sin conseguir nada. Ante su primero, un novillo deslucido, saliendo con la cara arriba y que terminó buscando la salida a tablas, vinieron muchos pases, pero no conectaron en los tendidos. Mientras que con su segundo, un ejemplar que tuvo una salida muy alegre y que además cumplió en el caballo, realizó un quite por chicuelinas.
Un novillo que exigió mando, pero tenía recorrido, al que había que poner mucha firmeza. De igual manera, llegaron una cantidad importante de pases, pero sin decir nada ante la afición, incluso se llegaron a escuchar gritos de "¡Toro, toro!", después de ser desarmado en diversas ocasiones. Tras una estocada caída, el torero se marchó en silencio.