Y sin tanta conexión con el tendido, lo de más calidad de la tarde llevó la firma del mexicano Emiliano Osornio, sólo que, dado el escaso juego también de su lote, no pudo concretarlo con más evidencia.
Las buenas verónicas al que abrió plaza, que tuvo nobleza pero muy poco fondo por el pitón derecho, fueron las de mayor nivel de la tarde, así como su toreo con la diestra, surgido también de una pausada, asentada y sincera entrega que no tuvo apenas respuesta ni en su lote ni en el tendido.
El novillero catalán Mario Vilau, que dio una vuelta al ruedo y perdió trofeos por sus fallos con la espada, consiguió, con una gran entrega, los momentos más aplaudidos del festejo que abrió hoy en Valencia la feria taurina de Fallas, en el que también hubo petición de oreja para el local Marco Polope.
A la generalizada falta de fondo y de fuerzas del encierro de Guadajira que sustituyó al rechazado de la divisa del torero Alejandro Talavante, la terna de novilleros que debutaba en el coso de Monleón respondió poniéndolo casi todo, y en especial el joven barcelonés, alumno destacado de la Escuela Taurina de Cataluña.
Ninguno de los dos utreros que sorteó puso apenas de su parte, pero eso no fue óbice para que Vilau echara el resto con ambos, consintiendo con firmeza sus parones y sus cortas y reservonas embestidas hasta terminar metiéndose entre los pitones para alardear del notable valor natural que atesora.
A los tres novillos que tuvo que saludar, al ser devuelto el quinto por flojo, se fue a esperarlos a portagayola para continuar rodilla en tierra con sus lances al primero, al igual que en la apertura de una faena de muleta que fue el único momento en que el catalán pudo ligar los pases, ya que el de Guadajira no tardó en venirse abajo.
Aun así, Vilau atacó siempre, consintiendo mucho al afligido animal, hasta dejar un notable cierre de obra en terrenos de cercanías con pases circulares y apurados alardes también de hinojos, antes de que un pinchazo justificara la negativa del presidente a no concederle un trofeo.
Ese mismo desenlace tuvo su faena al quinto, cortada por el mismo patrón y de idéntica firmeza, para sacar el máximo partido posible de un animal sin celo alguno y con el que también acabó metido entre los pitones, pero perdiendo ahora el trofeo por sus repetidos fallos con el descabello.
Otra oreja pudo pasear Marco Polope del sexto, que se vino abajo tras pegar unas pocas oleadas y con el que el valenciano puso mucha insistencia a fin de no irse de vacío en la tarde de su presentación con picadores en la plaza de su ciudad natal.
Con un buen corte de torero, intentando siempre mover la muleta con suave verticalidad, el levantino sacó buenos y aislados pases tanto a ese aplomado ejemplar que cerró plaza como a un tercero que perdió gas apenas le ligó una primera tanda con la mano derecha.