El pésimo juego del encierro de Carranco dio al traste con las aspiraciones de Ignacio Garibay, Fermín Spínola y Mario Aguilar, durante la quinta corrida de feria en la plaza "Silverio Pérez" de Texcoco, donde el viento tampoco ayudó a la terna actuante.
Abrió plaza un burel de La Guadalupana, huidizo desde que apareció por toriles y manso hasta el final, pues constantemente buscaba salida rehuyendo a la pelea gallardamente plantada por Ignacio Garibay que, poniéndose en el sitio y con valor, logró extraerle algunos buenos muletazos, sobre todo la serie por abajo con la que inició el trasteo.
El cuarto de la función era tardo en sus embestidas y débile de remos, pero pisádole sus terrenos y dándole tiempo entre tanda y tanda, Garibay pudo cuajar momentos alegres, pero la labor no pudo ser redondeada con el acero.
Fermín Spínola se enfrentó a dos toros de escaso recorrido y fuerza, y aunque estuvo tesonero. poco o nada pudo realizar delante de la cara de estos enemigos que no le permitieron el menor lucimiento.
Dada la escasa colaboración que presentó su lote, Fermín no cubrió el segundo tercio con ninguno de ellos, aunque hay que destacar que siempre mostró una encomiable actitud en pos del triunfo.
Con Mario Aguilar la cosa no fue diferente. Su primero, que no tenía un pase, desarolló sentido muy pronto, pero no contaba con la fuerza siquiera para arrollar al torero. Deslucido su segundo, tampoco hubo mucho que relatar, salvo la buena actitud de este joven valor de la torería nacional.
Así pues, triste y desilusionado, salió el escaso público que acudió a los tendidos de la plaza "Silverio Pérez" este Viernes Santo, y esperanzado, tal vez, que en la parte final de la feria regresen los triunfos que se habían venido suscitando en este redondel.