El rejoneador español Álvaro Montes cortó una oreja al primer toro de su lote, y dio un mitin con los aceros en el otro, en una actuación agridulce durante el tercer festejo de la Feria de Manizales donde Sebastián Vargas cortó dos orejas por una de Cristóbal Pardo.
Una vez más el buen juego del encierro, en este caso de la ganadería de Dosgutiérrez, permitió una tarde entretenida y con momentos de mucha emoción.
El único triunfador del festejo, gracias a un exceso de la presidencia, fue el veterarano torero colombiano Sebastián Vargas, que con el primero de la tarde, el más flojo del encierro, estuvo intrascendente, excepto en el tercio de banderillas que él mismo cubrió con espectacularidad, pues no en vano es reconocido como uno de los mejores rehileteros nacionales.
El toro, que de salida tuvo emoción, en la muleta se apagó pronto y el torero hizo poco por sacarle mayor provecho. Sin embargo, como acertó al primer intento de descabello, luego de una estocada completa, bien colocada, recogió una cariñosa ovación en el tercio.
En el cuarto estuvo más decidido, e inició su labor con tres largas cambiadas en el centro del redondel. Después le costó trabajo hacerse de la embestida del toro en los lances a la verónica, pero volvió a encender el ánimo del público en el tercio de banderillas, que cubrió, de nueva cuenta, con grandes facultades.
El comienzo de la faena fue de rodillas, la antesala de un par de tandas buenas en las que logró enganchar al toro adelantando bien la muleta. El toro fue creciendo en transmisión, dada su bravura manifiesta, y tuvo mucha fijeza. Vargas no logró que la faena rompiera por completo, como tampoco someter al de Dosgutiérrez, a pesar de su nobleza, aunque sí consiguió mantener el entusiasmo del público.
Mató de una buena estocada y le concedieron dos orejas, un tanto excesivas si consideramos que faltó mayor redondez a su faena.
Por su parte, el caballista Álvaro Montes mostró la excelente doma de su cuadra de caballos en ambos toros, y en algunos pasajes de la corrida consiguió emocionar mucho al público.
En el primero realizó, de salida, la suerte con la garrocha, toreando con mucha sobriedad y templando la dócil embestida del toro, hecho que se tradujo en una cerrada ovación. La faena discurrió con un toreo alegre que remató de un rejón de muerte desprendido, antecedido de un pinchazo, para cortar una oreja.
En el último del festejo tuvo algunos pasajes de lucimiento a lo largo de una faena que emborronó con el rejón de muerte, con el que dio un sainte que le granjeó dos avisos.
Cristóbal Pardo saludó a su primer toro templado y garboso, con buenos lances a la verónica. El ejemplar era serio y enrazado, nada fácil, de tal manera que no hubo acomplamiento y como no estuvo certero a la hora de matar, se retiró entre silencio, dejando escapar una clara oportunidad de triunfo.
En el quinto del festejo, Pardo cambió de guión y aprovechó muy bien la suavidad y clase del toro, para torear a gusto a la verónica. Instantes más tarde ejecutó unas vistosas cacerinas para llevar al de Dosgutiérrez al caballo, uno de los momentos estelares de su actuación. Y después clavó banderillas con entrega, en un tercio donde destacaron los dos primeros pares.
Con la muleta instrumentó series por ambos pitones, pero entre altibajos, de las que sobresalió su toreo al natural en varios muletazos que tuvieron hondura. Mató de un golpe de estacada entera y un golpe de descabello y fue premiado con un apéndice.
Tercer festejo de la feria de Manizales. Tres cuartos de entrada en tarde soleada. Seis toros de Dosgutiérrez, encierro parejo, bien presentado en su conjunto, y de buen juego en general, excepto el primero. Aplaudidos en el arrastre 2o, 4o, 5o. y 6o. Pitado el 1o. El 3o. fue premiado con vuelta al ruedo. Pesos: 452, 462, 442, 456, 456 y 460 kilos. El rejoneador Alvaro Montes: Oreja y silencio tras dos avisos. Sebastián Vargas (sangre de toro y oro): Ovación y dos orejas. Cristóbal Pardo (azul marino y oro con cabos negros): Silencio y oreja. Vargas sufrió un corte arriba de la ceja izquierda. Al final del festejo salió a hombros.