Enrique Ponce se sublima en Morelia (fotos)
Lunes, 02 Nov 2009
Morelia, Mich.
Guillermo Portillo / Foto: Nahum Rodríguez
Y corta dos orejas
Gran noche de toros es la que ha brindado Enrique Ponce en la tradicional corrida de Dia de Muertos celebrada en la Monumental de Morelia, y es que nos mostró las dos facetas de su toreo: el poder y el arte, combinación que ha hecho de él uno de los toreros más importantes de los últimos años.
La faena que le realizó a su segundo vibró en las cuerdas del sentimiento por la conexión que hubo con el tendido y el arte que Ponce creó en cada uno de los muletazos ejecutados, series largas, templadas y aprovechando a cabalidad las cualidades de un toro pronto y obediente, pero al que le faltaba un puntito de emotividad.
Con esa técnica que atesora, el valenciano potenció las virtudes del toro de El Junco y minimizó sus carencias, consumando una obra artística de gran calado hacia una afición que le pidió realizar la poncina, a lo que accedió pero no logró concluirla del todo bien.
Tras una estocada entera y un golpe de descabello, el palco le otorgó dos muy merecidas orejas, mientras que el gran colaborador era paseado por las mulillas en el homenaje de la vuelta al ruedo.
Y si este toro fue un buen amigo, su primero tuvo características contrarias y no se prestaba para el lucimiento. Sin embargo Ponce, que es capaz de sacarle faena a casi cualquier toro, supo ser paciente y, con inteligencia torera, exprimió buenos muletazos a base de consentir y dejarle la sarga en la cara. Faena de oreja, misma que perdió por fallar con la espada.
El Payo es un torero que anda con gran seguridad en el redondel, mostrando buena técnica y manifestando que está más que puesto. Su primer toro, al que se le premió con la vuelta al ruedo, le exigió bastante, pero Octavio siempre estuvo a la altura y cuajó instantes de gran valía en una faena sensacional.
Lástima grande que la estocada con la que se quitó de encima al toro fue hasta el segundo intento, pues de lo contrario el premio hubiera sido más abultado que la oreja que paseó, pero vamos, este apéndice tiene un gran valor en sí mismo.
El sexto de la noche fue un toro complicado, peligro sordo que obligaba al torero a estar muy atento. Firme, y haciendo gala de un valor espartano, El Payo se quedó quieto y logró momentos emocionantes, pasándose cerca los pitones. Si no pincha, pudo haberse llevado la oreja.
Voluntarioso y con afición anduvo Juan Chávez, pero careció de recursos como para cosechar un triunfo importante.
Su primero fue un toro con gran calidad y, aunque tuvo momentos buenos, la verdad es que el michoacano naufragó en intentos, queriendo hacer todo pero sin lograr mucho. Paseó una oreja de un toro al que se le negó una vuelta que se había ganado por su casta.
Con su segundo no pasó mucho, pese a que lo intentó. Silencio fue el resultado final.
Ficha Tradicional corrida de Día de Muertos en la Monumental de Morelia. Casi lleno en noche agradable. 6 toros de
El Junco, bien presentados, de los que sobresalieron los lidiados en 3o. y 4o. lugar, que merecieron la vuelta al ruedo, así como el 2o., al que se le escatimó la vuelta
. Enrique Ponce (azul y oro): Ovación y dos orejas.
Juan Chávez (marfil y oro con remates en negro): Oreja y silencio.
El Payo (obispo y oro): Oreja y ovación.
Ponce salió en hombros.
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