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El comentario de Juan Antonio de Labra

Jueves, 22 Dic 2016    Ciudad de México    Juan Antonio de Labra | Opinión   
...la empresa quiso dar un riesgoso golpe de timón de 180 grados...
El domingo pasado concluyó la primera parte de la Temporada Grande de la Plaza México que organiza la nueva empresa del coso capitalino, y al cabo de cinco semanas de intensa actividad taurina, ya se pueden extraer algunas conclusiones de una polémica gestión que ha generado diversos comentarios.

Por principio de cuentas, cabe mencionar que la empresa se vio obligada a confeccionar una campaña en un lapso de tres meses, muy poco tiempo si se considera que, de entrada, tenía que solventar los ajustes lógicos tras la prolongada estancia de 23 años de la empresa anterior.

El primer golpe de impacto fue bueno, ya que la empresa no se eludió la responsabilidad de dar la Temporada de Novilladas e implementó un proyecto diferente que arrojó buenos resultados, sobre todo en lo tocante al surgimiento de nuevos valores como es el caso de Ricardo de Santiago e Isaac Fonseca, que fueron los novilleros con más proyección de cuantos se presentaron.

Así que, en este sentido, merece la pena agradecer el esfuerzo que hizo la empresa para programar esta temporada sin apenas contar con tiempo, trabajando casi sobre las rodillas, en un hecho que sin precedentes en la historia del coso de Insurgentes.

Por otra parte, el nuevo formato de novilladas sin picadores es un logro que, seguramente, alentará el desarrollo de este tipo de festejos con los cuales se podrán forjar las nuevas generaciones de toreros mexicanos, que muchas veces se han visto obligados a madurar taurinamente sobre la marcha, y sin la sólida base que implica foguearse vestidos de luces y delante de erales que ya representan una buena prueba para su formación.

Y después de esta toma de contacto con la plaza, la empresa quiso dar un riesgoso golpe de timón de 180 grados quizá sin detenerse a analizar las consecuencias que esta iniciativa podía acarrear, y de la que hoy se pueden hacer conjeturas y aprovechar la experiencia para tratar de no repetir los errores cometidos, como fue el caso de organizar diez corridas en un corto lapso de cinco semanas o el desmedido incremento del precio de los boletos.

Por otra parte, la costumbre de ir a los toros en domingo está muy arraigada entre la afición, y salvo en algún caso excepcional, que sí puede atraer gente de provincia a los tendidos cuando se programan dos o tres fechas consecutivas, quedó claro que al público capitalino no le gusta ir a los toros en sábado. De tal forma que La México seguirá siendo "plaza de temporada", y con una buena promoción, como la que se ha hecho, se puede encontrar ese punto de equilibrio necesario para que el negocio sea rentable.

A la presente Temporada Grande aún le faltan ocho corridas más por celebrar, lo que representa una buena oportunidad de hacer una programación acorde a las necesidades de la afición capitalina, y con la inquietud de seguir avanzando en este proceso de transición que representa la oportunidad de hacer cosas nuevas, pero quizá con un poco más de mesura.

Así que la experiencia de esta primera etapa dictará los lineamientos a seguir en un futuro inmediato, con la finalidad avanzar hacia unos mejores resultados que permitan llevar a buen puerto a la Fiesta en la capital, bajo esa premisa de compromiso y ganas de hacer las cosas bien que se plantó esta empresa desde el comienzo. Y eso es algo que se agradece. No hay que perder la esperanza.


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