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El Payo, el gran rey sin corona (video)

Sábado, 04 May 2013    Aguascalientes, Ags.    Juan Antonio de Labra | Enviado           
Cautivó al público con dos faenas de figura del toreo
Si la tarde anterior El Payo ofreció una gran dimensión, hoy acabó de rematar una feria en la que se ha convertido en el gran rey sin corona. Porque no sólo fue estar a la altura del compromiso y entregarse a rabiar –con cabeza y sentimiento–, sino demostrar que dentro del alma de este indómito queretano está despertando una figura del toreo. ¡Vaya forma de arrimarse! ¡Qué manera de cuajar un toro!

No cabe duda que Octavio tuvo que haberse hundido hasta lo más profundo de su ser hace un año en Madrid, cuando la gran mayoría de los aficionados, y también muchos profesionales, vaticinaron que estaba acabado. Pero no fue así. Para nada. Aquel fracaso en la plaza de Las Ventas está siendo el resorte más importante de su vocación, que se está reflejando con enjundia, esa que forma parte de su carácter.

Y al margen de los pocos trofeos que cosechó en la Feria de Aguascalientes, ahí queda esta imagen de serenidad, de reciedumbre, de torero maduro… y de hombre sencillo que sabe perfectamente hacia donde se encamina.

Fueron tres actuaciones de menos a mucho más, en las que dejó el listón muy alto porque ayer ofreció sus dos facetas: la de torero valiente y torero sobrio, que conviven en uno mismo y surgen con fuerza dependiendo del juego de los toros que sortea.

Ya la faena a su primero fue un dechado de valentía, en la que se dejó acariciar los muslos con los pitones. Y así, tan campante, en una cortísima distancia, consiguió sacar muletazos con trazo, limpios y mandones, que pusieron a la gente en pie. Fue capaz de hacer tanto con tan poco, pues el toro embestía dócilmente, cansadamente, como imantado por la esencia del valor de El Payo, que se deleitaba pasándose al de Fernando de la Mora tan cerca.

La estocada defectuosa y la consiguiente división a la hora de recibir la oreja no afectó su ánimo. Al contrario; dio la impresión de que ganó más confianza para aprovechar las embestidas de "As de Sueños", el toro más hecho del encierro, un ejemplar que desplazó 560 kilos con entrega y transmisión.

Y El Payo le dejó la muleta puesta y lo toreó con mucha hondura, en pases templados, gustándose al momento de cargar la suerte y llevar la embestida de aquí hasta allá, siempre encajado de riñones, en naturales magníficos por lo reunido y lo relajado de su planta.

El público, que ya había disfrutado ese dechado de pundonor, volvió a enloquecer en el tendido con la faena de Octavio, que se recreó en las suertes como pocas veces se le había visto en esta plaza. Y así fue como terminó de enamorar al público con la mano de cobrar, en pases de excelente factura.

Los repetidos fallos a espadas de Octavio le arrebataron la gloria. Y el desencanto de la gente se apoderó del ambiente cuando se dio a pinchar. Pero al margen de esta circunstancia que, evidentemente, debe ponerse a estudiar técnicamente para mejorar su desempeño con la espada, lo que hizo El Payo esta tarde en Aguascalientes ha significado un punto de inflexión en la Feria de San Marcos 2013.

Ojalá que esta actitud se mantenga y que Octavio siga por esa línea, con su sello propio, enseñando que ahí está otro torero dispuesto a levantar el dedo índice con autoridad.

El resto de la tarde tuvo matices muy interesantes, y aunque el juego del encierro de Fernando de la Mora no se equiparó al que lidió un par de días antes, algunos toros, como el cuarto y el quinto, permitieron lucimiento tanto a Morante como a Arturo Saldívar, respectivamente.

El de La Puebla del Río volvió a impregnar el ambiente de esta torería que no le cabe en el cuerpo en distintos chispazos de arte, como ese muletazo de "El duende" que evocó la figura señera del maestro Calesero. ¡Como le hubiera gustado a don Alfonso ver torear a Morante en esta época de romance con la afición mexicana!


Saldívar, por su parte, rayó a buen nivel y mostró su elegancia. Aun sin redondear ninguna faena, porque los toros se lo impidieron, sus trasteos calaron en el tendido. La gente lo quiere bien y lo espera, como ocurrió en el toro de regalo, procedente de la ganadería de El Junco, que le propinó una voltereta.


Pero el esfuerzo no tuvo recompensa y la tarde ya tenía un nombre: Octavio García "El Payo", el torero rubio que viene pisando con absoluta rotundidad.

Ficha
Aguascalientes, Ags.- Plaza Monumental. Decimotercer festejo de feria. Casi lleno en tarde calurosa, con algunas ráfagas de viento. Seis toros de Fernando de la Mora, desiguales en presentación y de poco juego en su conjunto, salvó el 5o., que destacó por su calidad y duración, premiado con arrastre lento. Uno de El Junco, de regalo, deslucido. Pesos: 524, 472, 518, 509, 560 y 500 kilos. Morante de la Puebla (sangre de toro y oro): Leves pitos y ovación. Octavio García "El Payo" (grana y oro): Oreja con algunas protestas y ovación. Arturo Saldívar (sangre de toro y oro): Silencio, palmas y palmas en el de regalo.


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