Salvo el primer trofeo obtenido por Humberto Flores hoy en Texcoco, los otros tres apéndices concedidos no tuvieron mayor peso específico, a lo largo de una corrida que estuvo a punto de suspenderse por las adversas condiciones climáticas que se registraron minutos antes de la hora anunciada para que comenzara el festejo.
Y es que desde las cuatro de la tarde se soltó una tolvanera de enormes dimensiones que hacía imposible el toreo y que, mezclada con la lluvia que empezó a caer, provocó que surgiera la posibilidad de cancelar la corrida.
Afortunadamente, las fuertes ráfagas de viento, que parecían no cesar, poco a poco se fueron extinguiendo, al igual que la lluvia, de tal forma que con más de media hora de retraso se abrió la puerta de cuadrillas para hacer el paseíllo en el momento en que Miguel Abellán estaba llegando al coso.
Ya en lo que aconteció en el redondel, Humberto Flores supo ser paciente para estructurarle una faena muy bonita a su primero, dado que el astado tenía nobleza y recorrido pero era algo deslucido en sus embestidas.
A base de estar en la cara del toro y también darle su aire, cuajó soberbios derechazos, muy templados y recreándose. Desafortunadamente, el burel no respondió igual por el pitón izquierdo, pero de nuevo Humberto se pasó la sarga a la diestra para conseguir momentos muy buenos al correr la mano con sabor.
Mató de una estocada eficaz y le entrgaron una oreja ganada a ley, y con la que recorrió el anillo recibiendo los vítores de un público que lo quiere y que siempre estuvo alentándolo.
Su segundo fue un astado agarrado al piso que se la pensaba mucho para embestir. Decidido a redondear al triunfo, Humberto se metió en sus terrenos y le extrajo pocos muletazos relevantes, aunque de una gran calidad, como tres derechazos y un cambio de mano por delante, así como un pase en redondo.
Después de conseguir una estocada entera de rápidos efectos, el público solicitó insistentemente la oreja, misma que fue concedida por la autoridad. Vamos, un apéndice de no mucha relevancia pues la labor no tuvo el mismo calado que la del primer toro de su lote.
Fernando Ochoa le cortó una oreja al quinto tras realizar una faena que comenzó bien pero que fue decayendo, ya que el toro se apagó pronto y regateó las embestidas. Algunos buenos detalles dejó el de Morelia, como dos pases en redondo que le resultaron de suma limpieza y que proyectaron al tendido por la elegancia con la que fueron ejecutados.
Pese a que la estocada con la que culminó su labor fue muy caída, la escasa concurrencia pidió el trofeo mismo que fue concedido por el juez Gilberto Ruiz Torres. Otra oreja sin mucha repercusión y que bien pudo quedar solamente en una vuelta al ruedo con mucha fuerza.
Con su primero, un astado aplomado y que desde el capote le costaba acudir a los cites, pese a ser muy noble, Ochoa estuvo muy digno. Bien plantado, mostró el oficio que ha conseguido a lo largo de los años para lograr muletazos templados y algunos detalles muy toreros en donde parecía no haber posibilidades de lucimiento.
Miguel Abellán volvió a mostrar que es un torero con oficio y del gusto de la afición de México. El artístico inicio de la faena al sexto de la tarde provocó los olés más largos de la tarde, sobre todo después de de un soberbio cambio de mano rodilla en tierra.
Lástima que el de Vistahermosa se refugió en su querencia y ya no quiso saber nada de la muleta de Abellán, quien le insistió y, valiente, logró extraerle algunos bellos pases, pero aislados.
Mató de buena estocada y, ante poca petición, la autoridad le soltó la oreja, como para que toda la tercia se fuera ya con un triunfo a casa. En una actitud que habla bien de él, dejó la oreja en manos de su cuadrilla pese a que el trofeo no estaba siendo protestado, y dio la vuelta al ruedo.
Con su primero, al que hubo que llevarlo a media altura pues no estaba sobrado de fuerza, consiguió momentos de gran nivel artístico que le llegaron a la afición. No cabe duda que Abellán le pone estética a todo lo que hace.
Cuando tenía ganada la oreja, se pudo pesado con el acero, terminando con su enemigo hasta el segundo descabello. Aún así, el público le brindó una cariñosa ovación.
Al final del festejo, Abellán tenía la intención de obsequiar un toro, pero dado que la lluvia comenzaba a arreciar y que la gran mayoría del público ya estaba afuera de la plaza, desistió del intento.
Ficha Texcoco, Edomex. Noveno festejo de feria y octava corrida, en tarde que inició con grandes ráfagas de viento y que después se templó. 6 toros de
Vistahermosa, muy justos de presentación y manejables en términos generales. Pesos: 460, 465, 476, 475, 468 y 470 kilos.
Humberto Flores (negro y oro): Oreja y oreja.
Fernando Ochoa (lila y oro): Ovación y oreja.
Miguel Abellán (blanco y plata): Palmas tras aviso y oreja. Destacaron en banderillas
Christian Sánchez, Armando Ramírez y
Gustavo Campos.