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Evocación de una tarde memorable: 8F de 1970

Sábado, 14 Feb 2009    Ciudad Juárez, Chihuaha    Manuel Ríos / Corresponsal   
Eloy, su primer rabo
Voy a retroceder en el tiempo 38 años que, por cuestiones del destino, tuve la suerte de presenciar una memorable tarde de toros en la Plaza México: el 8 de febrero de 1970, cuando la empresa era administrada por el empresario cubano-mexicano Angel Vázquez, que también era muy conocido en el mundo del béisbol.
 
A mediados de semana se anunció el cartel de dicha fecha, mismo que generó una gran expectación al aparecer anunciado el nombre del torero español José Fuentes, que iba a confirmar su alternativa de manos de Manolo Martínez y ante el testimonio de Eloy Cavazos, con un encierro compuesto por tres toros de Torrecilla y otros tantos de José Julián Llaguno.
 
El interés de la afición mexicana era de ver a estos dos diestros de Monterrey que, como todo mundo sabe, fueron grandes rivales. Manolo llegaba a este coso después de una gran campaña un año anterior en el viejo continente, triunfando en España y Francia, como también lo hizo en continente americano en las plazas de Venezuela, Colombia, Perú y Ecuador.
 
Manolo venía de otra corrida, celebrada el 18 de enero, tarde en la que alternó con Alfredo Leal y el español Curro Vázquez (el día de su confirmación de alternativa), sin haber podido cortar ninguna oreja de los dos toros de Jesús Cabrera que le tocaron en suerte.
 
Eloy Cavazos llegaba a La México con la moral muy baja, pero con un corazón muy grande de triunfo, después del accidente que sufriera unos días antes en Zacatecas en donde fallecieron dos de sus grandes amigos: el matador de toros Jaime Bravo y Manuel Silva, apodado  El Cade. Eloy estaba adolorido por los golpes físicos y morales que, al final, no fueron motivo para no presentarse en esta corrida.
 
Esa tarde del 8 de febrero de 1970 la plaza lucía a reventar, y los toros de Torrecilla salieron muy buenos porque conjugaron bravura y nobleza que permitió a los toreros un triunfo relevante.
 
Manolo Martínez le cuajó una faena portentosa a "Clavijero", al que le cortó dos orejas. El rabo, que se pidió, se le concedería el domingo siguiente después de cuajar a "Solero", un bravo toro de Mimiahuápam al que el torero de Monterrey cortó el primer rabo de los diez que marcan el récord númerico más elevado de un mismo torero en La México.

El último toro de esa tarde se llamó "Jococón", otro gran ejemplar de Torrecilla al que Eloy Cavazos le hizo una extraordinaria faena, coronada con una magnífica estocada, y así fue como le otorgaron el primer rabo que cortó en esta plaza, tal y como el otro día, al margen de la polémica, Arturo Macías le tumbó el rabo al toro "Pales" de San José, el primero que gana en su carrera dentro de esta plaza.
 
Tanto "Clavijero" como "Jococón" recibieron los honores del arrastre lento en aquella tarde apoteósica, llena de pasión, que significó el inicio de una larga y emotiva serie de enfrentamientos entre Martínez y Cavazos que tanto lustre dio a la década del setenta.

En esa tarde los dos salieron en hombros y con el paso de los años se vieron las caras en 37 mano a mano y actuaron juntos en 233 corridas, según refiere Luis Ruiz Quiróz en las estadísticas que aparecen en la biografía de Manolo Martínez escrita por Guillermo H. Cantú.
 
Estas dos figuras del toreo vinieron a mi memoria al presenciar por televisión la corrida del pasado 8 de febrero en la Plaza México, una fecha que ya tiene una historia especial y dos coincidencias muy agradables.


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