Joaquín Manzur, finalista del Certamen "Camino hacia Las Ventas", lo tiene claro: "la afición de Madrid lo que exige es sobre todo entrega para romper contigo y yo voy dispuesto a darlo todo y entregarme el viernes para ser el triunfador", declaró con ilusión el alumno del Centro Internacional de Alto Rendimiento (CITAR).
El espigado novillero regiomontano, quien se ubicó como el tercer mejor puntuado en las etapas clasificatorias, saltó del séptimo al tercer puesto, sobreponiéndose de una grave cornada en el muslo izquierdo hace apenas dos semanas.
Hoy está a punto de cumplir un sueño: el de presentarse como novillero sin picadores en el máximo coso madrileño, al lado del también azteca Marco Peláez y del español Israel Guirao, quienes lidiarán un encierro de la ganadería de Guadaira.
"Lo de la pierna ya está prácticamente superado, no la tengo con la misma fuerza de antes, me canso un poco, pero las molestias prácticamente ya no tengo ninguna. Esta fue mi primera cornada grande, el año pasado me habían pegado un puntazo pequeño en el escroto, de apenas dos puntadas".
Dijo que desde niño los primeros toros que vio fueron en Monterrey y Reynosa, pero que donde ha visto más toros lidiarse es precisamente en Las Ventas.
"Por eso digo que esta plaza lo que quiere y exige es sobre todo entrega. Cuando tú te entregas por completo, la plaza rompe contigo. Eso es precisamente es lo que saldré a ofrecerles este viernes, entrega y lo que llevo dentro".
De la Gran Final en la que por segundo año consecutivo están dos mexicanos en el cartel, manifestó sentirse orgulloso.
"Estoy con muchas ganas la verdad de que ya sea el día, voy muy ilusionado porque es lo que llevo esperando mucho rato y ya estar ahí me ilusiona bastante. Desde antes de venir para acá, ya sabía que este certamen es el más importante sin caballos, ya que te puede dar no sólo la oportunidad de torear en Las Ventas, sino que te puede repercutir bastante, sobre todo aquí en la Comunidad de Madrid al torear con picadores, que sería el paso a seguir.
Por otra parte, el hijo del matador Arturo Manzur, que dio de qué hablar a mediados de los años noventa, comentó que se trata de "un certamen de mucho nivel, siempre me sentí muy responsabilizado y mentalizado. Desafortunadamente, vino la cornada, pero pude dar la vuelta a eta adversidad el día 2 de octubre en la plaza de Guadarrama, donde corté tres orejas y eso me permitió llegar a la final. Así que eso me alegra bastante y siento que es un gran logro".