La ganadería de Caparica en España va tomando forma, sobre todo porque ya tiene sede propia y no alquilada, luego de la compra de la finca denominada "La Torre de Velayos", adonde los tres socios –Roberto Viezcas, Manuel Muñoz Cano y Tomás Toranzo– trasladaron el pie de cría que adquirieron hace dos años.
Las 30 vacas de vientre y el semental "Inspector", número 41, castaño, procedentes de la divisa de La Ventana del Puerto (de origen Domecq, vía Jandilla y El Torreón), se encuentran en la que es, a partir de este año, su nueva morada, en esta finca situada unos 12 kilómetros antes de llegar al poblado de Tamames, desde la carretera que viene de Salamanca.
A esta región se le conoce con el nombre de Carrascalejo de Huebra, donde la sociedad adquirió una propiedad de 200 hectáreas, que es mayoritariamente plana, aunque también tiene algunas suaves lomas, está poblada de encinas.
"Ahora que ya movimos el ganado a este rancho, sentimos como si nos aplicaran otra dosis de ilusión, y luego del herradero que hicimos en enero de este año, de nuestras primeras crías, se nota que todo avanza por buen camino, y eso nos llena de motivación. Así lo estamos viviendo, pero sin perder de vista que esto de la ganadería de lidia es un trabajo en el que es preciso ir paso a paso, pues es una carrera de larga distancia que requiere de mucha paciencia", comentó Roberto Viezcas, la cabeza visible del proyecto.
Y es que para nadie resulta fácil ser ganadero, y mucho menos para dos entusiastas mexicanos como Roberto y su cuñado Manuel, porque no se trata únicamente de una razón de dinero, sino de tener una afición desbordante y el apoyo necesario para emprender una aventura de este tamaño, tal y como en el pasado lo han hecho escasísimos criadores mexicanos.
"Gracias a que nuestro socio y gran amigo, Tomás Toranzo, está al pendiente de todo, Manuel y un servidor podemos estar tranquilos. La amistad que él tiene con la familia Fraile ha sido la clave para que esta iniciativa se haya convertido en una realidad, así que estamos muy agradecidos con todos ellos porque nos han dado su asesoramiento y nos han tratado de maravilla".
"A partir de ahora, y una vez que se terminen los trabajos y mejoras que estamos haciendo en la finca, como dicen por allá, nos toca empezar con un trabajo genético basado en nuestra experiencia y gustos, tal y como desde hace más de 15 años lo hemos hecho con Caparica en México”, explica Roberto.
Aunque la finca ya tenía algunos cercados, varios en buenas condiciones, no era una ganadería de lidia la que ahí había, sino de abasto. Por lo tanto, ya se está construyendo la plaza de tientas, reforzando las cercas y mejorando los caminos. Sin embargo, lo más trascendente es el pozo que se perforó para abastecer de agua al ganado.
"Lo más importante en un rancho es el agua, por ello nos dimos a la tarea de perforar un pozo a 107 metros de profundidad y ya está en funcionamiento. Lo demás, poco a poco tomará forma, y con la ayuda de un par de vaqueros que estén al pendiente del ganado, supervisados por Tomás, nos dará la tranquilidad de que las vacas que conforman este primer empadre, estarán muy bien atendidas".
La intención de los tres socios de Caparica Representaciones, S.L., como se denomina la explotación ganadera, es aumentar la ganadería de manera gradual y pensar en tener, de aquí a cinco años, un total de 70 vacas de vientre, pues por el momento pretenden tener una ganadería corta y muy bien seleccionada. Además, el proceso de arranque de una ganadería en España es más lento de lo que ocurre en México, según afirma Roberto:
"En los próximos años tendremos que dejar varios machos de cada camada para probarlos como sementales, y luego será un proceso de lidiar en novilladas sin picadores para ver los resultados del trabajo hecho en las tientas. Así que no nos corre ninguna prisa; por el contrario, este proyecto está pensado a largo plazo y en nuestros hijos y nietos, ya que nuestra intención es que la ganadería sea un lugar de encuentro familiar, como ha sido en México".