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Ruedo: ¿Causa perdida?

Miércoles, 07 Abr 2010    México, D.F.    Heriberto Murrieta / Récord   
La columna de hoy

Hace unos días, El Pana asistió a la presentación del libro Instantes 2 en la ciudad de Puebla. Flaco como una radiografía, el traje le quedaba sumamente holgado. Rodolfo Rodríguez se sentó en la primera fila.

El legendario personaje cruzó la pierna, ladeó la cabeza y entrecerró el ojo incrédulo, a la manera de Cantinflas, ante cada una de las fotografías de Pablo Esparza que se iban proyectando en un muro.

En una de las imágenes aparece su pierna derecha en pleno salto, citando a un toro. Por debajo de la media blanca de su vestido goyesco se observa una impresionante protuberancia varicosa que le rebordea la espinilla. Mala circulación de un torero que hoy no circula.
 
Después de la sesión de preguntas y respuestas con motivo de la publicación, alcancé a notar que bebía pero me hice el desentendido para no incomodarlo. ¿Quién soy yo para reconvenirlo? Absolutamente nadie para ese efecto; sólo el panegirista de cinco detalles panaderos esparcidos a lo largo de treinta años, uno de ellos un trincherazo arrancado de sus entrañas para remover las nuestras y recordarnos que el toreo es más profundo cuando brota desde el sentimiento.

Sentí pena; el alcoholismo atenaza a Rodolfo, le jala la coleta, le hace ver contratos inalcanzables, no lo deja en paz.

A los pocos días de ese encuentro en Puebla, entró por enésima vez a un centro de rehabilitación contra las adicciones, donde está ahora mismo. Allí seguirá durante todo el mes de abril que apenas alborea.

El Pana ha pasado muchos días de su vida en esos lugares, alejado por breves temporadas del vicio y de los toros, luchando contra el fantasma de la ansiedad, intentando regenerarse, escuchando la voz del psicólogo y el canto del pájaro, aferrándose a su fe en Dios. Es dramática la realidad del hombre que al irrumpir en la Fiesta nos pareció que era mitad fantoche y mitad genio, pero sin duda un torero.

Están por cumplirse diez años de su reaparición en la Plaza México tras una larga ausencia, el 16 de abril de 2000, actuación que fue precedida por una insólita carta en la que me nombraba encargado de donar sus órganos y de esparcir sus cenizas por todas las ganaderías tlaxcaltecas, en caso de que un toro lo matara en aquella corrida. ¿En qué estado se encontrarán dichos órganos una década después, luego de tanta autodestrucción?

Ha perdido el dinero que le han mal pagado y ha incumplido contratos. No ha llegado a las plazas donde lo han anunciado o han tenido que retirarlo después de paseíllos tambaleantes. ¿Cabría echárselo en cara? ¡No!, lo que cabe es la compasión. Y también la urgente ayuda al diestro que dio a este cronista y a muchos aficionados motivos de sobra para sentir una enorme ilusión. 

Debut

El matador Alejandro del Olivar se animó a hacer empresa por primera vez el domingo 16 de mayo en la antiquísima plaza "La Macarena" de Salvatierra, Guanajuato. Su socio es el restaurantero local Israel Rosales. Actuarán Eulalio López "Zotoluco", Ignacio Garibay y Juan Chávez, con toros de Celia Barbabosa. Su padre, Antonio del Olivar, dio novilladas y corridas de feria en Celaya, en mancuerna con Juan Silveti Reynoso, allá por 1974.

Crédito 

Las imágenes de la faena de El Capitán a "Pelotero", de San Martín, que se proyectaron el domingo pasado durante el especial sobre indultos en la Plaza México a través de Unicable, fueron tomadas por nuestro querido amigo y excelente aficionado Elesban Solano. No apareció su crédito. Valga esta aclaración, en aras de resarcir, en la medida de lo posible, tan lamentable omisión. El programa se repetirá el próximo sábado a las 12 del día por el mismo canal.

h.murrieta@diariorecord.com


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