... bien merece la pena estar orgullosos de un torero que...
Joselito Adame emprende hoy una nueva temporada en España, la número 12 de su vida como matador de toros. Y lo hará con categoría, en la plaza más torera del mundo: la Maestranza de Sevilla, ahí mismo donde otro Joselito, de apellido Huerta, se doctoró en la Feria de San Miguel de 1955.
Ésa ha sido, por ahora, la última de las contadas alternativas concedidas a un torero mexicano en tan insigne escenario. Y como aquel otro José, el de Tetela de Ocampo, el hidrocálido también es un torero de raza, hecho a golpe de martillo, en la forja del día a día, con lo que eso implica al cabo del tiempo.
Será la séptima ocasión que Adame hará el paseíllo sobre el albero de este escenario, y aunque el cartel que comparte con Luis Bolívar y Rafael Serna no es uno de los estelares de la feria, ni muchos menos, pero torear en la Maestranza para uno de los nuestros siempre tendrá un significado especial, ya que no han sido tantas las oportunidades que los toreros mexicanos han recibido en esta plaza.
Ahí está a la vista la anhelada Puerta del Príncipe, un agradable reto no sólo para José sino para cualquiera de los que se visten de luces y sueñan con salir a hombros en loor de multitud, mientras miran el atardecer de frente, con el sol cayendo por detrás de Triana.
De esas seis actuaciones anteriores de Joselito en Sevilla hay que destacar varias, ya que ha tenido la capacidad de cortar cuatro orejas. Y si esto se dice pronto, entraña una gran dificultad, pues de antemano se sabe que los sevillanos son sumamente localistas. Sin embargo, han sabido apreciar su tauromaquia, y ese es uno de los argumentos de peso a la hora de torear en la Maestranza.
La "ventaja" de esta plaza, si cabe afirmarlo de dicha manera, es que se lidia un toro con un trapío armonioso; que el público tiene una sensibilidad especial y sabe apreciar lo bueno; que a los mexicanos se les mira con agrado, y que José aparece en el abono por méritos propios.
Ojalá que los toros de La Palmosilla embistan con su habitual calidad de origen Domecq, y que los tres toreros de la terna tengan un triunfo destacado, especialmente José, que con esta corrida emprende una nueva aventura, la que supone para cualquier torero mexicano poder intercalar su campaña en cosos de Europa y México.
Porque después de torear en Sevilla, aquí en México, lo esperan compromisos de relieve en plazas como Morelia, Aguascalientes, Pachuca o Puebla, antes de regresar a España para afrontar dos tardes en Madrid, en la Feria de San Isidro.
Por eso, y por todo lo que José ha hecho desde que era un chiquillo, bien merece la pena estar orgullosos de un torero que ha sabido capitalizar su gran esfuerzo, y que siempre ha buscado dejar en alto el nombre de México.
Así que ahí está Sevilla… para gustarse y trascender.