...Si bien la obra no era impecable, la mayoría de los críticos...
Con Ignacio Sánchez Mejías puede decirse que el ámbito de la tauromaquia y el de las letras dejaron simbólicamente de ser dos compartimentos apartados y pudo transitarse con naturalidad de uno a otro e, incluso, admirarlos y cultivarlos indistintamente. Este desmarcarse del torero hacia el literato y del literato hacia el torero, se llevó a cabo en diversas ocasiones y en campos diversos, mas, será en el teatro donde alcance cuotas de concreción máxima.
Si bien Sánchez Mejías no es el primer torero que escribe para el teatro, si el primero que lo hace con grandes ambiciones literarias, llega entonces la noche del 24 de marzo de 1928 cuando en el Teatro Calderón de Madrid la compañía actoral de María Guerrero y Fernando Díaz de Mendoza estrena el drama "Sinrazón", un denominado juguete trágico en tres actos y en prosa, y aquello que suponía una pieza taurina no lo era para nada. Rafael Alberti bien lo detalla: "Surgió entonces, en toda su moderna blancura, la gran sala de un consultorio médico (…) sucedía en un manicomio: un problema de locura o razón, que Ignacio resolvía gallardamente, como en su mejor tarde de lidia".
El tema del psicoanálisis y la locura aparece varias veces en el teatro español de los años 20: "Brandy mucho Brandy" de Azorín; "Las Adelfas", de Manuel y Antonio Machado, o "Tararí", de Valentín Andrés Álvarez. Sin embargo, la obra de Sánchez Mejías significa la de un teatro que intenta bucear en la complejidad del individuo y en las múltiples posibilidades de cada personalidad, el calificativo trágico, trastoca el motivo cómico y vuelve paradójico el subgénero, porque si en la forma habrá de ser breve y ligera, el asunto le dará una dimensión casi grotesca a su totalidad expresiva, Carlos Dávila apunta sobre esta idea lo siguiente: "Con su juguete trágico, por lo tanto, el autor pretende un guiño intelectual muy de Vanguardia hacia los entendidos, hacia ese público cultivado".
A grandes rasgos, la línea argumental del drama es la siguiente: el doctor Ballina intenta curar a los enfermos metales haciéndoles conscientes del origen de su mal, Manuel ya curado, aparentemente, decide crear un nuevo sanatorio para una nueva técnica: hacer realidad los sueños de los enfermos, ese nuevo centro será el palacio de la Reina Beatriz, una loca que se cree reina y espera, siempre la llegada del Rey que se casará con ella.
En el ámbito hispánico el eco de Pedro Calderón de la Barca es evidente "La vida es sueño", pero también remite al surrealismo tan vigente en la época, con influencias directas de Henrik Ibsen, Luigi Pirandello y el sueco August Strindberg, la postura del autor Sánchez Mejías parece ser clara, son importantes el psicoanálisis, los traumas infantiles, las asociaciones espontáneas, importantes pero no suficientes, porque más allá de eso está el hombre y sus contradicciones vitales, (soy un hombre con mi contradicción, decía Miguel de Unamuno).
Previo al estreno en un escenario lleno de actividad, lleno de actores, tramoyistas y prensa, Sánchez Mejías confiesa a los reporteros: "ahora, al principio, el ambiente de teatro me aturde. Aquí no sabe usted cuando es verdad o cuando es ficción lo que dicen. Los actores prolongan su actuación en la vida ¡Locos, locos, verdadera locura!... El ambiente de los toros me gustaba más: su violencia, su franqueza iban más a mi temperamento".
Si bien la obra no era impecable, la mayoría de los críticos destacaba su originalidad por encima de algunos defectos, que achacaban a la inexperiencia de un autor novel, al que, sin embargo, auguraban una prometedora carrera como dramaturgo. "Sinrazón" fue recibida con mucho mayor éxito del que cabía esperar y el tema elegido por Sánchez Mejías es lo que más llamó la atención; así lo expresaba Alejandro Miquis para la revista "La Esfera de Madrid": "ya iba siendo hora de que nos naciera un dramaturgo capaz de enseñarnos con clásica sencillez que parece a veces estudiada sobriedad; algo que, respecto a la terapéutica apropiada para el espíritu enfermo, nos interesaba conocer".
"Sinrazón se representa en ese 1928 en Barcelona, Bilbao, San Sebastián, se traduce al portugués y al alemán, se representa en Lisboa, Buenos Aires, Montevideo y Rosario. En conclusión, es un ejemplo dramatizado no de la defensa sino de la ostentación de la locura como una iluminación vital que intenta ser reprimida por los poderes sociales bajo la apariencia de un control científico inofensivo, y en estricto sentido con Sánchez Mejías no nos encontramos ante un torero sino ante un intelectual que sabía torear…
Bibliografía:
Alberti, Rafael. "La arboleda perdida", Primero y Segundo libros (1902-1931), RBA, Madrid, 1995.
Amorós, Andrés, Fernández Torres, Antonio. "Ignacio Sánchez Mejías. El hombre de la Edad de Plata", Almuzara, Córdoba. 2010.
Blanco Dávila, Carlos. "Sin razón y locura en el teatro español de la vanguardia", en Literatura y sociedad: el papel de la literatura en el siglo XX, Universidad de la Coruña, 2001, pp.343-360.
Miquis, Alejandro. "Semana teatral", Sinrazón, revista La Esfera, 31 de marzo de 1928, p. 9.
Sánchez Mejías, Ignacio. "Sinrazón", juguete trágico en tres actos y en prosa, Teatro Moderno, año IV, Nº 145, 1928.