Espectro Taurino: Con el sello del toreo profundo
Sábado, 22 Nov 2014
México, D.F.
Jorge Raúl Nacif | Opinión
El espacio de todos los sábados
Mucho se habló en los medios de comunicación taurinos acerca de la ciclónica faena de Juan José Padilla el pasado domingo en la Plaza México, donde indultó al toro "Sonajero", de Villa Carmela, un ejemplar de regalo, con la conquista de la salida en volandas.
Sin embargo, es una pena que muy poco se haya recordado la actuación de Fermín Rivera, que a nuestro gusto firmó los mejores muletazos de la tarde haciendo el toreo bueno y templado, el toreo eterno que deja huella y purifica el alma gracias a la profundidad de su clasicismo.
Mucho mérito todo lo que hace Padilla en el ruedo y nos ponemos de pie ante ello, así como su sentido del espectáculo y esa capacidad para mantener siempre la atención del respetable. Y aunque en gustos se rompen géneros, en lo personal nos quedamos con la faena de Fermín ante el segundo de la tarde, que fue un dechado de técnica, inteligencia y expresión torera, ésa que no necesita de mayores adornos o aspavientos, pues viene del alma.
El potosino es un torero que, por méritos propios y solamente con base en su talento y el trabajo arduo de todos los días, ha avanzado a pasos firmes y agigantados dentro de su carrera como matador de toros, misma que recién cumplió nueve años.
Quizá lo adelantaron al tomar la alternativa cuando todavía no cumplía los 17 años, y entró en un bache en el que parecía se perdería. Sin embargo, nunca se dio por vencido y pieza clave sin duda fue esa asociación con Alberto Preciado y Polo Meléndez, quienes no solamente afinaron y encauzaron sus fundamentos técnicos, sino también su expresión, además de trabajar por abrirle puertas.
Fermín no es un torero para la galería, multitudes en plazas de tercera o para aquellos que van a un coso a ver desplantes y rodillazos; quizá por ello no es taquillero en regiones de nuestra geografía donde los públicos van más a divertirse que a emocionarse.
El potosino es un torero fino, para paladares sensibles y al que no solamente se le admira su trazo hondo y templado, sino su capacidad para entender a los toros.
En días pasados, el diestro nos comentó sus intenciones de cruzar el Atlántico y emprender la aventura de torear en Europa. Bien le serviría este proyecto, y además Rivera es un torero que, por su concepto, puede "caer de pie" ante los públicos españoles y franceses.
Pero antes, es prioritario que de verdad se le brinden espacios consistentes en las ferias más importantes de nuestro país. Fermín está para retos grandes y para formar parte de carteles a lado de las figuras del toreo. Merece más oportunidades... las ha ganado a ley.
Y aunque por mucho tiempo no se le consideró como parte de esa "joven camada" de toreros mexicanos, hoy en día no solamente forma parte, sino que, desde nuestro punto de vista, es de los que la encabeza. Con apenas 26 años y un concepto sólido, Fermín Rivera es de los toreros importantes de nuestro escalafón,
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