Espectro Taurino: Una ilusión que renace
Sábado, 15 Nov 2014
México, D.F.
Jorge Raúl Nacif | Opinión
La columna de los sábados
"¡No puede ser que este torero haya actuado tan poco en todo el año!", expresó un emocionado aficionado justo arriba de donde nos ubicábamos en la transmisión radiofónica que encabezamos desde el Coliseo Yucatán el pasado 1 de noviembre, refiriéndose a Ignacio Garibay y su asolerada actuación.
Y es verdad. Luego de ver aquella tarde a Nacho, no se explica lo poquísimo que ha toreado durante los últimos tiempos. Su labor ante el segundo del lote fue plena de madurez y regusto, pellizco del arte que nos emocionó a todos los que estábamos en este espectacular recinto.
Llegó a Mérida (por la vía de la sustitución) solamente con una corrida en el cuerpo durante todo 2014... y parecía que traía 30 paseíllos a cuestas, para poder generar emociones profundas. Esta es la chispa de la genialidad; un festejo en todo el año, y la bordó materialmente por algunos momentos.
Esa larga cordobesa con la que remató su intervención capotera ahí quedará para siempre en nuestras retinas, sin duda la estampa más torera de entre las muchas corridas de toros que hemos tenido oportunidad de presenciar en este 2014.
Los motivos para no ser contratado por las empresas pueden ser variados y sólo los involucrados lo saben a ciencia cierta. Quizá tengan razón aquellos que afirman que la carrera de Garibay jamás logró terminar por consolidarse, ya que la consagración como figura no apareció en su horizonte.
Sin embargo, es un torero para disfrutar y, cuando se entiende con un toro, es capaz de estar a la altura del más pintado, si cabe la expresión. Y el arte que brota con naturalidad de las muñecas de Nacho, es algo que no puede seguirse desaprovechando.
Vimos a un Garibay con mayor madurez y solera, virtudes que bien podrían ser ideales para convertirse en un primer espada que encabece carteles importantes en nuestro país. Y lejos de ser "convidado de piedra", tiene capacidad para rivalizar con los más jóvenes, como lo vimos en Mérida, y dejar huella con su tauromaquia.
La principal repercusión de su entonada actuación en Mérida debería ser, con cierta inmediatez y ya para las primeras ferias de 2015, volver a ser tomado en cuenta por las empresas. Nos parece que este torero tiene todavía mucho para ofrecer en los ruedos.
Y ahí hay una camada de toreros con alternativa cercana o mayor a 15 años que, este 2014, han demostrado estar puestos para encabezar corridas a lo largo de nuestra geografía. Pizarro, El Conde, Gutiérrez, Jerónimo o Garibay, por ejemplo,... ahí están para alternar con los jóvenes que se consolidan.
Hay nombres para armar combinaciones más creativas y variadas. Y con los toreros de nuevo cuño que siguen surgiendo, creo no podemos quejarnos de material humano para nuestra tauromaquia nacional.
@jorgeraulnacif
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