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Especial: Con el corazón bien puesto (video)

Jueves, 13 Nov 2014    San Miguel de Allende, Gto.    Jorge Raúl Nacif | Enviado      
Un trabajo especial de cara a su encerrona
Con el corazón bien puesto…  Así encara Eulalio López “Zotoluco” la encerrona que protagonizará el próximo 30 de noviembre en la Plaza México, monumental coso capitalino que verá, por primera vez en 29 años,  a un diestro cumplir la gesta de lidiar seis toros en solitario.

No son pocas las sensaciones que rondan por la cabeza del maestro de Azcapotzalco. De una intensa ilusión se desgrana la responsabilidad de una figura del toreo, ese compromiso no solamente de solventar la tarde ante ejemplares de varias ganaderías, sino de hacerlo con brillantez y dejando huella a su andar.

Así, mirada firme y decisión a flor de piel, Zotoluco afina los últimos detalles antes de partir al campo bravo, tal y como desde hace varias semanas lo lleva a cabo cada tercer día, con la finalidad clara y definida de llegar a tope ante el público del embudo de Insurgentes.

Eulalio sabe que, además de un par de becerras y un novillo que será probado para semental, el ganadero José Marrón le tiene reservado un toro para estoquear a puerta cerrada en la placita de tientas de esta vacada guanajuatense. Por ello, no deja pasar la oportunidad de tirarse a matar una y mil veces en el aparato, mientras la camioneta espera impaciente para emprender el viaje al campo.

Charlando de toros y toreros, el intenso congestionamiento en la autopista se hace más llevadero. “Hemos trabajado muy duro  y quiero llegar no al 100, sino al 110 por ciento a esta encerrona que representa una ilusión muy intensa, pues imagina que hace 29 años esto no sucede en La México; sin embargo, la responsabilidad es igualmente profunda”, expresó.

Ya en Marrón, Zotoluco lleva a cabo el ritual de vestirse; traje corto es la prenda que lo acompañará en este nuevo episodio dentro de su intensa preparación. Tras la señal de la cruz abandona la habitación y todo está listo para la delicia de ver tentar a un maestro.

Y así es, ni duda cabe. Observar un tentadero de Zotoluco se convierte en una auténtica delicia; no tiene desperdicio. Con solvencia, es capaz de entender las condiciones de sus oponentes e ir descifrando su lidia adecuada, todo con una paciencia admirable y sin dejar de lado la torería.

Con firmeza se zumbó a la primera vaca, una erala que tuvo buena condición por el pitón izquierdo. La segunda becerra, que al descongestionarse en la suerte de varas pudo superar calambres, fue una interesante prueba para Lalo, solventada gracias a su acertado sentido de la colocación.

Ante la mirada de José Marrón, Zotoluco estoqueó a un bellísimo cárdeno claro, un toro armonioso de hechuras, bajito y bien  puesto, ante el que regaló los mejores trazos con la sarga en la mano diestra. El otro macho, un novillo que fue probado para semental, fue lidiado magníficamente por el capitalino, extrayendo enclasados muletazos que quizá, en otras manos, no hubieran surgido.

A destacar la actuación del picador oficial de esta casa, el maestro Ignacio Meléndez, que dio cátedra sobre su cabalgadura. Se dieron “las tres” los novilleros Arturo Soto y Alejandro Fernández, quienes contaron con los oportunos consejos de Zotoluco y su apoderado, Alonso Cuevas.

Luego del esfuerzo desplegado durante la jornada campera, y tras la sabrosa comida que ofreció el ganadero Marrón, el maestro Zotoluco abandonó esta casa, que es su casa y que precisamente enviará un toro a la encerrona, para emprender el regreso a la Ciudad de México y continuar mentalizándose en el marco de la intensa preparación física y práctica que lleva a cabo.

Delgado y muy fuerte, Eulalio abre camino al andar y, con el corazón bien puesto, mantiene fija su mirada en lo que será uno de los acontecimientos más relevantes de su ya dilatada trayectoria. Una cereza al pastel, pero que no tiene en lo absoluto tintes decorativos… al contrario, es un reto que lo responsabiliza y que quiere hacer trascender a toda costa.


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