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Desde el barrio: A falta de una explicación

Martes, 11 Nov 2014    Madrid, España    Paco Aguado | Opinión   
La columna de este martes
Con su característica voz asmática y en su papel de "fuerza viva" de Villar del Río, el bueno de Pepe Isbert repetía una y otra vez, en la tragicómica cinta “Bienvenido Mister Marshall”, aquello de: "Como alcalde vuestro que soy, os debo una explicación. Y esa explicación que os debo, os la voy a dar".

Y eso mismo, con voz más ruda pero con idéntico tono dubitativo y la misma dilación de quien apenas tiene mayores argumentos, es lo que parece que quiere hacer ahora ANOET, la asociación de grandes empresarios taurinos españoles: dar una explicación al "pueblo", pero sin terminar de reconocer su obligación de hacerlo.

Después del apocalíptico comunicado que la patronal taurina emitió el pasado miércoles, que sonó como las trompetas de Jericó antes del derrumbe de las murallas del toreo, estas otras "fuerzas vivas" del negocio han convocado a la prensa para pasado mañana nada menos que en Las Ventas, justo donde la crisis apenas parece haber hecho menos mella.

Se trata, según reza la convocatoria, de un "desayuno de trabajo" con el objeto de "abordar, junto con el resto de los medios de comunicación especializados, el presente y el futuro de la Fiesta". Nada más y nada menos.

En ningún momento se habla en la cita de dar  explicación alguna a ese lastimero y acusador comunicado que, emitido a iniciativa de uno de sus miembros más desesperados, les ha supuesto un aluvión de duras y más que justificadas críticas entre esa prensa a la que ahora convocan. Pero, sin duda, esa es la intención que se trasluce.

Así que antes de continuar con los varazos y de sumarse al coro de dilapidadores, habrá que esperar, pues, a esa reunión "de trabajo" y a lo que en ella puedan argumentar estas grandes empresas para justificar esa repentina reacción, tan alarmista y vacía de autocrítica, con que hace una semana sacudieron la tranquilidad del que en la España taurina siempre es neutro mes de noviembre.

Con todo, la simple convocatoria del acto encierra en sí misma toda una declaración de intenciones de la patronal. Y ya, para empezar, la propia hora de celebración y la formalidad del evento dicen mucho de quien invita a "desayunar" a las once y media de la mañana, justo cuando en la Francia taurina, por poner un ejemplo nada aleatorio, ya están pensando en sentarse a comer. 

Claro que todo depende de la hora a la que uno se levante de la cama para ponerse a trabajar, que en este caso se antoja demasiado tarde si de lo que se trata, como se anuncia con tanta trascendencia, es de "abordar (…) el presente y el futuro de la Fiesta".

Es decir, que los miembros de ANOET estiman que media mañanita, sin necesidad de madrugar y hasta la hora del aperitivo, basta para reunirse con la maldita prensa e intercambiar opiniones sobre los muchos y graves asuntos expuestos en un comunicado que tenía el mismo tono con el que Orson Welles alarmó por la radio a medio Estados Unidos en "La guerra de los mundos".

Pero, sí. Por mucho que la misma convocatoria reafirme el extendido convencimiento sobre la escasa capacidad de trabajo y visión del estamento empresarial taurino español, habrá que seguir esperando a la cita y a esas posibles argumentaciones que, de cargarse de voluntad, podrían ser su propia guía para ponerse de una vez a colaborar por el futuro de este espectáculo.

Aunque, si se trata de esperar, y ya que tanto han tardado en hacerlo, bien podrían los miembros de ANOET haberse esperado uno poquito más para fijar su convocatoria, y dejar que durante unos días suenen claros, sin interferencias, los ecos de esperanza y unidad que va a provocar la manifestación que se celebrará unas horas antes en Bogotá, con su acto paralelo de Madrid incluido.

El mensaje positivo sobre el toreo que va a extender ese acto multitudinario en los medios de comunicación de medio mundo ha sido provocado por unos humildes novilleros que no desayunan desde hace meses. Y no se merece competir con la negatividad y el pesimismo, por muy justificados que estén, de unos empresarios que también han hecho pereza hasta para tomar un vuelo a Bogotá y sumarse a quienes se han jugado más que su dinero para defender el patrimonio de todos.


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