Desde el barrio: Lo que dicen las cifras
Martes, 21 Oct 2014
Madrid, España
Paco Aguado | Opinión
La columna de este martes
En España llegó la hora de los balances y las estadísticas. Echado ya el cierre de esta plana temporada con final esperanzador, los encargados de hacer números también se ponen a echar cuentas de festejos, orejas, toros lidiados… Y si es cierto que los números no entienden de emociones ni pueden jerarquizar el toreo, sí que nos sirven para pulsar la salud del espectáculo.
Como sigue sin existir ningún tipo de cifras oficiales, o al menos que no tarden más de seis meses en conocerse, el inquieto periodista Juanma Lamet ha sido el más rápido en publicar, en su blog "Tauroeconomía", las cifras globales del año. Y es así como sabemos que el número de festejos mayores celebrados en España esta temporada ha sido de 956.
La cifra supone un incremento del 1,1 %, con respecto a los festejos del año anterior y marca un leve pero llamativo repunte, que va en paralelo con el 1,3 % en que el Gobierno estima que este mismo año subirá el Producto Interior Bruto del país.
A primera vista, podemos llegar a la optimista conclusión de que se haya iniciado en el mundo taurino una especie de efecto rebote, después de los siete años de crisis y caída libre en cuanto al número de festejos celebrados. O sea que, como asegura Lamet atendiendo a esas cifras, puede que el toreo español esté saliendo ya de la recesión, a tenor de los "brotes verdes" que han florecido en ese frondoso árbol que se ha ido secando a marchas forzadas desde que comenzó la crisis del ladrillo.
Pero puestos a analizar por escalafones, las cifras que ofrece el compañero no llegan a ser tan optimistas. De hecho, el número de corridas de toros sigue descendiendo –aunque a un ritmo menor, sólo un 2,1 %, que el de los últimos años– básicamente por su continuada caída en Andalucía, que precisamente es la autonomía con mayor tasa de paro del país, en torno al 35%.
Y así, según los datos de Lamet, se ha pasado de las mil 35 corridas de 2007, en la cima de la pirámide de los años de las vacas gordas y los toros masificados, a las 462 de 2014, en una espectacular caída del 56% en apenas siete temporadas.
Claro que también es cierto que los números actuales son más o menos los mismos que arrojaban de media (476 corridas por campaña) los felices y nada insanos años ochenta del pasado siglo, cuando la tauromaquia experimentó un espectacular y saludable repunte tras la dura transición política española.
El verdadero problema, añadimos nosotros a esa interpretación numérica, es que esa reducción del número de corridas de toros no ha ido en consonancia con la del escalafón de matadores, que ha sido sólo de un 21% en todo ese tiempo, pasando sólo de los 239 nombres del 2007 a los 190 de esta temporada.
Es decir, que si apenas se ha reducido la "población activa" de matadores, sin engrosar las listas del paro, sí que ha mermado muy sensiblemente el número de sus "ofertas de trabajo", convertidas en su mayoría en “empleos temporales en precario”, exactamente como sucede en el mercado laboral.
De hecho, si en 2007 llegaron a ser 90 los matadores de toros que superaron los diez festejos, este año apenas han sido 40 los que han alcanzado esa cifra, mientras que otros 80 diestros no han llegado a más de dos tristes contratos en la campaña recién finalizada.
Pero sí una cifra muy positiva entre todas las aportadas por Juanma Lamet, es la que arroja, paradójicamente, el escalafón más maltratado de todos, el de los novilleros con picadores. Porque si se ha producido un incremento en el global de festejos se debe al aumento de un 13,17 % en el número de novilladas con los del castoreño, que han llegado a las 275 en 2014.
Aunque a todas luces insuficiente, y sin acercarse ni remotamente a las casi setecientas que los "ponedores" y "ladrilleros" ayudaron a organizar en 2007, esta cifra actual de novilladas viene a resaltar por fin, y puestos a ser bienpensados, una mínima concienciación del negocio taurino –aunque más bien se trate de ferias organizadas por ayuntamientos– en la necesaria y urgente inversión de futuro.
Parece así que por primera vez en mucho tiempo se esté intentando aprovechar la buena proyección de las últimas camadas de aspirantes, a pesar de la elevada fiscalidad con que el Gobierno del Partido Popular, que tantos brindis al sol hace con los toros, castiga este tipo de festejos. Esta es de todas la verdadera cifra para la esperanza.
Pero aparte del estudio de "Tauroeconomía", en los últimos días también se han conocido las cifras de la plaza de Las Ventas. No de los beneficios, evidentemente, sino del global de espectadores que ha asistido a los 64 espectáculos taurinos organizados en el ruedo madrileño a lo largo de la última campaña.
Casi un millón de personas, exactamente 920 mil, han pasado por taquilla en 2014 para ver toros en Madrid. Sin contar entre ellos a los que entraron a la corrida de Vistalegre, para ocupar, y de pago, cuatro veces más aforo que la reciente asamblea "multitudinaria" de Podemos, el emergente partido político que incluye en su programa la abolición de las corridas de toros.
La cuestión más llamativa es que esos más de 900 mil espectadores de Las Ventas han supuesto una media de unos 15 mil por espectáculo, un total del 60,5% del masivo aforo cubierto a lo largo de una larga temporada. Algo que, salvo los dos clubes de fútbol de la ciudad, ningún empresario de ocio de la capital de España podría nunca ni soñar para sus ofertas.
Así que, con esas óptimas cifras en la mano, frenada la caída de abonados –que ha sido sólo de unos 3 mil 500 sobre 18 mil en las tres últimas temporadas– y con la suma atípica de los millonarios derechos de televisión en más de la mitad de los festejos, no se entienden muy bien las recientes, y persistentes, declaraciones apocalípticas de José Antonio Chopera, el "baranda" de Las Ventas, en el diario ABC.
Porque si se basa en todo ello para afirmar tan tajantemente que el toreo está "en quiebra", ¿qué es lo que habría que pensar de los negocios frustrados y las deudas ajenas al toro que la taquilla de Las Ventas ha ayudado a enjugar en las últimas ocho temporadas? Y es que los hay pesimistas porque nunca tienen suficiente.
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