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Tauromaquia: Camino, el grande

Lunes, 04 Nov 2013    Puebla, Pue.    Horacio Reiba | Opinión   
Un apunte sobre el improvisado homenaje a Paco Camino en La México
La tarde se había iniciado con un tibio homenaje a Paco Camino, merecedor de trato mucho más consecuente que el que la empresa improvisadamente le dispensó. Artista irrepetible, de los mayores de la historia, saludó discretamente desde los medios, y estaba siendo olímpicamente ignorado por los espadas actuantes hasta que José Mauricio se acordó de quién fue Paco y solicitó su presencia en el ruedo para dedicarle la muerte del cuarto toro.

Sólo que el toro les hizo el viaje desde largo a brindador y brindado, y si el matador en turno no llega a reaccionar a tiempo y empuja al de Camas al burladero más cercano los habría entrampillado contra las tablas. Un incidente que habla tan mal de la cuadrilla de José como de la falta de fijeza del ejemplar de Barralva.

A lo largo de su dilatada trayectoria, Francisco Camino Sánchez (Camas, Sevilla, 1940) toreó en nuestra república cerca de un centenar de corridas, de las cuales sólo diez en la México, donde cortó el rabo de "Novato", de Mariano Ramírez (27-01-63) y sendas orejas a "Recuerdo" de José Julián Llaguno, el de su confirmación, que lo hirió durante la faena de muleta (16-12-62), "Tamborero" de Valparaíso (17-02-63), "Pardito" de Reyes Huerta (19-01-64) y "Arcángel" de Mimiahuápam (01-04-78), apéndice simbólico éste por tratarse del último toro que despachaba en su tarde de despedida, que luego resultó falsa. Se había ausentado Paco del país largos doce años debido a problemas judiciales derivados de su divorcio de Normita Gaona, la hija del doctor Gaona, y llevaba 14 sin partir plaza en la Monumental, donde, como se habrá advertido, desorejó al primero y al último de los bureles allí estoqueados. También, sin cortar apéndices, ganó una meritoria Oreja de Oro en torera pugna con Jaime Rangel (07-03-64).

En realidad, la plaza de sus mayores hazañas toreras, las que le darían un lugar especial en el corazón de la afición mexicana, fue El Toreo de Cuatro Caminos, escenario de sus primeros triunfos a principios de 1962, y, sobre todo, de la histórica noche de una Oreja de Oro sin dueño en que regaló a "Catrín" de Pastejé para bordarlo con su zurda privilegiada (27-03-63), y la inmediata tarde de los berrendos de Santo Domingo –"Gladiador" y "Traguito" (31-03-63) inmortalizados por el arte, la gracia y la ciencia desbordantes del Niño Sabio de Camas, como le llamaban sus admiradores.

A lo largo de tres temporadas en El Toreo hizo 14 paseíllos, con nueve orejas y un rabo por cosecha. Lo que puede dar idea de su poderío y celo, pero no de la magnitud de su arte luminoso, profundo y personalísimo. Que paseó también por cosos de provincia, con Guadalajara y Querétaro como marco de sus triunfos más importantes, sobresaliendo la tarde de los rabos cortados a dos toros de San Mateo en el viejo Progreso en la denominada "Corrida del Siglo" (21-03-63) y su inmortal faena a "Navideño" de Garfias en la plaza "Santa María" de Querétaro (18-12-77). 


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