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Tauromaquia: Flores, el número 87 de la lista

Lunes, 06 May 2013    Puebla, Pue.    Horacio Reiba | Opinión   
La columna de este lunes en La Jornada de Oriente
Sergio Flores, el número 87 de la listaSi todo resulta según se programó, el jueves 6 de junio estará confirmando alternativa en Madrid el tlaxcalteca Sergio Flores, cuarto de cinco espadas mexicanos contratados este año para actuar en Las Ventas. Habrán transcurrido 123 años, siete meses y veinte días desde que el primer matador nuestro -el charro de Atenco Ponciano Díaz y Salinas- compareció ante el público de la Villa y Corte (17.10.1889). Y con nuestro joven paisano serán ya 87 los que tomaron o confirmaron su alternativa en Madrid, los primeros 17 en la plaza vieja y el resto en el actual coso venteño.

Una historia que, aunque sea a ojo de pájaro, bien vale la pena repasar.

La época de Gaona

Lo que a finales del siglo XIX pareció una rareza sin futuro –la presencia de un habilísimo jinete del campo mexicano al que Frascuelo hizo ascos en el momento del doctorado--, empezó a tomar forma en la primera década del XX. Ya había confirmado alternativa el pachuqueño Vicente Segura, y a todo lujo (06.06.1907: padrino Antonio Fuentes, testigos Bombita y Machaquito y con "Rapiño" de Moreno Santamaría), pero se trataba de un millonario excéntrico, aunque valiente, y como tal se le vio y juzgó. Pero en eso irrumpe un mocito de tez broncínea y movimientos felinos, procedente del corazón del país azteca, sin más fortuna que un arte de elegancia suprema. Se llamaba Rodolfo Gaona Jiménez, y aunque ninguneado en principio –tuvo que tomar una alternativa casi clandestina, en el suburbio de Tetuán de las Victorias (31.05.1908)--, pronto rindió a los madrileños con su toreo. El doctorado se lo confirmó Juan Sal "Saleri" el 5 de julio siguiente, con "Gordito", de González Nandín, y ya solo consiguió pararle el veto interpuesto por Joselito en 1915. Lo que no impediría que Gaona sumara nada menos que 81 paseíllos en la plaza de la carretera de Aragón, siempre en plan de figura, en abierta lucha contra los prejuicios y exacciones de un sistema que hizo hasta lo imposible por relegarlo.

Curiosamente, el mexicano que más orejas cortó en Madrid en la época de Gaona fue Luis Freg (5 por 4 del leonés). Le decían Don Valor, ha sido uno de los mejores estoqueadores de la historia, tuvo más cartel en España que en México y sufrió cornadas gravísimas, de las que se levantaba para seguirse arrimando como si nada. Aunque el primer mexicano en cortarle dos orejas a un mismo toro fue el Meco Juan Silveti, que toreó poco en la península pero supo acreditar las razones del popular mote de Juan sin Miedo. Esa tarde, por cierto, alternaba con Freg -que también tocó pelo- y con el local Antonio Sánchez. Por primera vez, un cartel madrileño incluía a dos matadores mexicanos y un español. Los toros fueron de Felipe Montoya (08.10.22).

Si prolongamos hasta 1927 el período iluminado por el resplandor de Gaona -pese a que éste no volvió a Madrid tras su sonado fracaso con "Barrenero" de Albaserrada (29.05.19)-, son diez los mexicanos que allá se presentaron, incluido Pepe Ortiz, el inigualable artífice del primer tercio, que confirmó el 10 de julio del año 27 en tercia de segundones y así fue tratado siempre, pese a lo cual logró cortar una oreja en 1931, en su tercera y última aparición madrileña.

Armillita, Garza y El Soldado

Fermín Espinosa confirma alternativa en Madrid a unos días de haber cumplido 17 añitos (10.05.28, de manos de Chicuelo, testigo Curro Puya y toros de Murube), lo que no obsta para que abra la puerta grande. Con el tiempo sumará allí 25 paseíllos, consagrándolo definitivamente su faena a “Centello” de Aleas (05.06.32), que lo sacó de un transitorio bache y fue seguida de tal cúmulo de demostraciones magistrales por toda España que terminaría convertido en sombra negra de los ases iberos, cuyo boicot de 1936 tuvo por blanco principal al ya incontenible coloso de Saltillo. Aunque también contara lo suyo el irresistible ascenso de Garza y El Soldado, que tras revolucionar Madrid en las célebres famosas novilladas de 1934, ya matadores continuaban alborotando la taquilla y triunfando en grande (Garza incluso cortó un rabo en Las Ventas, 29.09.35). Demasiado para el celoso taurinismo hispano.

Por cierto, Fermín desorejó a "Centello" pese a pincharlo repetidamente, Jesús Solórzano Dávalos había bordado el año anterior a otro de Aleas, “Revistero”, para cobrar dos apéndices (06.06.31), y otro rabo le dieron a Heriberto García tras un faenón y una estocada recibiendo a un zaino de Bernaldo de Quirós que lo hirió de gravedad (20.04.30). Precisamente, Fermín y Heriberto, con David Liceaga, formaron la única terna Íntegramente mexicana anunciada en Madrid. Fue el 17 de abril de 1932, y el encierro de Alipio Perez Sanchón malogró la tarde, a la que una cornada a Liceaga puso dramática rúbrica. Los asistentes salieron contristados, no así los taurinos, que habían dado la voz de alarma contra “el entreguismo de la empresa a los extranjeros” como inició formal de las intrigas antimexicanas que culminarían con el boicot del miedo, en el verano del 36.

No les faltaban motivos: los tan solo diez matadores aztecas que entre 1928 y 1936 actuaron en Madrid habían levantado una cosecha de 22 orejas y dos rabos. Que con la de los novilleros aztecas en el mismo período, daba la nada despreciable suma a 49 apéndices auriculares y cuatro caudales. Como para poner a cavilar en serio a los capitostes del endogámico sistema peninsular.

La época de Arruza

Con el derecho que le da ser tenido por el rival de Manolete por antonomasia, y el hecho inédito de convertirse en el único matador premiado con al menos una oreja cuantas veces compareció en Las Ventas (fueron cinco, y nueve los apéndices cobrados), el criollo Carlos Arruza marca la época que siguió a la firma del primer convenio: precisamente, fue el primer mexicano en romper a torear y en su confirmación los madrileños agitaban pañuelos desde el segundo tercio del quinto toro de Muriel, al que por supuesto desorejó (18.07.44).

A este período corresponde una última actuación madrileña de Armillita (30.05.45: sólo cumplió), la famosa espantada de Silverio, que decía ver dos toros cuando en realidad no quería ver ninguno y se quedó sin confirmar en Madrid, y la postrera apoteosis de Lorenzo Garza -una más. que abrió la puerta grande tras desorejar doblemente a un toro de Alipio (15.07.45).

También triunfaron fuerte Cañitas (3 orejas, dos a un mismo toro), Fermín Rivera (que hizo lo propio y abrió la puerta grande: 30.09.45) y el valeroso Manuel Gutiérrez “Espartero”. Entre once mexicanos iban a totalizar 19 apéndices, con Arruza a la cabeza.

Silveti y Córdoba

Nueva ruptura en 1947 y otro convenio en el 51. La joven generación visitante la encabezaban los Tres Mosqueteros. Y curiosamente, aunque Rafael Rodríguez y Capetillo cortaron sendas orejas al confirmar, sería Jesús Córdoba, sin tocar pelo, quien mayor huella dejó. Este leonés –nacido por cierto en Kansas--, haría hasta siete paseíllos con entera complacencia de los madrileños, encantados con su corte de torero dominador al par que elegante y fino. Varias veces agitaron pañuelos en demanda de la oreja, pero el palco nunca cedió, quedando todo en vueltas al ruedo, nueve en total, desde las que dio en sus dos toros el día de la confirmación (21.05.52) hasta las de los cobaledas de su última tarde, al lado de Luís Miguel Dominguín (29.09.57).

El gran triunfador del período sería Juan Silveti Reynoso, que encandiló a los madrileños en cuanto se presentó (con la oreja del primero en la mano: 17.06.51), y alcanzó la cima en 1952, pues heridos Rovira y Pablo Lozano, se quedó solo con un corridón de Pablo Romero, cortó las orejas del quinto, dio vuelta con petición en dos más y fue paseado en hombros hasta el hotel (20.05.52), y en la célebre corrida del Conde de la Corte, con Bienvenida y Manolo Carmona, abrió de nuevo la puerta grande (12.10.52). En total cobró 7 apéndices en otras tantas presentaciones.

En este período fueron 13 los mexicanos actuantes y de 12 apéndices su cosecha, contando las orejas concedidas a Antonio Velázquez, El Ranchero y, del toro de su alternativa, a Antonio del Olivar (12.10.55).

Dos poblanos anticipan la última llamarada

Entre 1962 y 69 –nuevo convenio—solamente Joselito Huerta (2) y Antonio Campos "El Imposible" (1) lograron tocar pelo. Pero a partir de 1970 iba a sobrevenir la última edad áurea del toreo mexicano en Madrid, demasiado breve por desdicha. La abrió, aunque no la sostuvo, Manolo Martínez –oreja el debutar (22.05.70) y gran bronca al repetir: nunca más volvería a Las Ventas--; en cambio, fueron clamorosos los éxitos de Curro Rivera –nueve apéndices en diez tardes, incluida la única en que un mexicano ha cortado allá cuatro orejas (22.05.71)--, y seis por coleta Eloy Cavazos y Antonio Lomelín, con el mérito agregado para el acapulqueño de que las obtuvo en tres únicas comparecencias, y es, con Arruza, el único matador de cualquier nacionalidad que tocó pelo siempre que actuó en Madrid.

Con la oreja que Manolo Arruza le cortó a "Loco", el atanasio de su confirmación (20.05.74), se alcanza para este corto período de cuatro años la bonita suma de 25 apéndices con sabor azteca.

Cuentagotas

Lo que sigue es un silencio casi total. Nueve años transcurrieron entre la oreja obtenida por Jorge Gutiérrez y la última de Cavazos (del 23.05.82 al 01.06.91). Y otros nueve para que tocara pelo por única vez El Zotoluco (20.05.2000). Porque a lo largo del siglo XXI han triunfado repetidamente en Madrid colombianos y franceses, pero ninguno de diecisiete espadas mexicanos que partieron plaza en Las Ventas.

Ojalá que 2013 sirva para romper tan nefasta inercia. Sin embargo, la empresa Taurodelta, al anunciar a cinco paisanos nuestros en San Isidro y la Feria del Arte y la Cultura, más que brindarles oportunidades reales está jugando con oportunismo a la diplomacia, pues les da una sola corrida cada cual y en carteles de escasas garantías.

Vean si no: Silveti torea Bohórquez con Juan Bautista y Juan del Álamo (mayo 18), Saldívar reses de El Ventorrillo con Sergio Aguilar y Miguel Ángel Delgado (día 28), Joselito Adame astados de El Montecillo con Antonio Ferrera y Serafín Marín (junio 4), Sergio Flores confirma el jueves 6, de manos de Uceda Leal, testigo Curro Díaz y torazos de Samuel Flores, y, menos mal, Juan Pablo Sánchez dispondrá el 7 de un lote de Alcurrucén, alternando con El Cid e Iván Fandiño.


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