Y, es que, la Fiesta de los toros, tiene algo que es diferente, como que, para interpretarlo, tiene que no haber aire, o que no llueva, (esto, dígase en el ruedo). Pero, sí, como se dice coloquialmente, para que haya caldo de liebre, lo primero que tiene que haber es liebre… y hoy, en Pachuca, la materia prima, que es el toro, pues… estuvo ausente.
Y tendría que interpretarse de otra manera…
Y el toro, que es un ser vivo, no sabemos, con todo y los antecedentes del encaste del que venga y procedencia, y que, tengamos a la mano, no es salvable de su comportamiento, porque, cada ganadero, tiene su criterio.
Así, esta tarde en Pachuca, ha sido un ejemplo [y ha sido sin duda (repetimos)] una experiencia para el ganadero de que el criador de los toros, en su concepto, y nosotros, que no sabemos ni de genética ni de criar toros, pero nos atrevemos a decir que, creemos que tiene que redirigir su concepto de toro el ganadero.
Y hay que decirlo, como la verdad que es: que el encaste Santa Coloma-Coquilla, no es fácil de lidiar, tiene una bravura seca, y un comportamiento definido, no permite errores, y que desarrolla sentido, y hoy, en esta versión mexicana ha sido una pena, de un encaste que, de los pocos que se ha mantenido vivo… no es, incluso, estar lejos de ser ese toro picoso, vibrante, que emociona, con especialistas para enfrentarlo.
En Pachuca nunca no habíamos visto tal invalidez de toros, nunca y eso pasó no en México, sino en la década de los novena y parte del dos mil, en España (conste, en España, no en México), y lo de esta tarde ha sido desastroso, pero, aun así, hubo triunfos, que, al final, no abonan a que le gente regrese a la plaza.
El primero de los triunfos de la tarde de hoy, fue la entrada, en la que la gente respondió. Y el segundo, es que, pese a la debilidad de los toros, cortaron oreja Calita y Gilio, en contra, además, a un tiempo de nubes que amenazaron lluvia, pero que, afortunadamente, no llegó (la lluvia).
Cuesta arriba el festejo, con tanta expectación, los toros debutantes de Galindo hicieron que la tarde, con un público habido de triunfos, se topara con un desfile de astados que no se movieron. ¿Estaban enfermos? Ya lo sabremos después por los veterinarios, pero, lo que sí, repetimos, la bravura es el eje.
Calita resolvió bien con su primero, la papeleta, con un astado que volvía en dos manos en el capote. El burel protestó en el caballo, y en la muleta tuvo voluntad (la res) pero le faltó fuerza, y pese a la entrega del público, no podía haber más.
Ante el segundo refrendó su convicción de un torero que está en su momento, y tras torear con el capote a la verónica a un toro repetidor, pero que enseguida se apagó, la historia con la muleta fue diferente; hubo pases con la derecha que llevaron con temple la justa medida de un astado, que, si bien tuvo clase, careció, como ya dijimos, falta fuerza, que como sus hermanos de camada, rodó por ls arena. Y tras dejar una estocada apenas trasera, sin efecto, y un certero golpe de descabello, cortó una meritoria oreja.
Arturo Gilio salió con toda la actitud y voluntad de triunfar, aunque se tratara de Pachuca. En la muleta, la res de su primero, tuvo su voluntad para que pudiera interpretar el toreo, pero la poca fuerza del animal en la muleta, no le alcanzó para estar en el triunfo de este.
Otra historia fue en su segundo. y es que, decimos, los toros no es que hayan sido malos, sino que carecieron de fuerza. El torero entendió as condiciones de los toros; le dio su aire y su tiempo, a toros con un nobleza y clase que el público le reconoció, se lo valoró, interpretando un toreo erguido y que la asistencia se lo valoró. Se fue con contundencia tras el acero, y logró el trofeo que incluso quedó pendiente hace dos años (por así decirlo).
De Román Collado, vaya, qué podemos decir. La primera vez que vino acá (a Pachuca), pasó apenas de puntitas, y hoy, desafortunadamente, no hizo, decirnos, la diferencia, tras jugarse la vida con los victorinos en Madrid en mayo pasado. México es diferente, y no hay ese rubro de torista y/o torerista, así que, además de no tener tela de dónde cortar, no quiso sabe mas de la gente.