Morante llegó a Mérida para una corrida un punto extraña, anunciada como Romana, invento que tiene que ver con el pasado histórico de la ciudad. Hubo muy buena entrada, llenó la sombra, vestía un llamativo vestido negro con hombreras y adornos blancos, taleguilla negra y blanca, medias también blancas, con un bello capote de paseo blanco al hombro. El caso es que le sentaba bien esa indumentaria, un pincel como se dice en estos casos.
Era él el reclamo y el público, tras romperse el paseíllo, la plaza en pie, le rindió una gran ovación, la que saludó el torero.
Pocas fuerzas tenia ya de salida su primer toro, terciado, de una ganadería de garantías como es la de Álvaro Núñez. Pasó de puntillas por el capote del sevillano y se dejó en un puyazo. Por alto dio inicio a la faena, siguió sin querer molestar al astado, que no tenía fondo, tardeaba y lo poco que embistió, lo hizo rebrincado. Lo único tres derechazos ligados en redondo, lo que fue un espejismo.
Terciado y tocado de pitones el segundo de Morante. Muy abanto de salida, le dio tres largas, afarolada la tercera, antes de hacerse con él. Tres verónicas, se quedaba cortito y le ligó tres chicuelinas de vertical pose, hermosas. Continuaba el invento y Raúl Ramírez "El Peque" realizó el salto de la garrocha.
Comienzo de faena a dos manos, suave, con primor. Había poquito toro, las fuerzas justas pero Morante tapó sus carencias. Alternó seis series de cuatro y el de pecho por uno y otro pitón, y lo que hubo en la noche emeritense fue un toreo a cámara lenta de bellísima factura, el torero tiraba del toro, que seguía la muleta por el temple que le incitaba a ir hacia delante.
Faena muy de Morante, vertical, metido en el terreno del toro, de poca codicia que arregló el torero con un embroque que daba importancia a un toro que en otras manos habría pasado desapercibido. Mal con los aceros, Morante saludó Torito de muchos pies el que abrió plaza, que tuvo buen galope y al que Marcos Bastinhas dio una lidia desigual. No clavó a veces por no encontrar toro, pasaba en falso. Palmas. Lo más emocionante la pega de los Forcados de Elvas, que redujeron al animal a la primera.
Menos que terciado el segundo del cavaleiro, de llamativa capa cardena clara y capirote. Manso ya de salida, buscaba tablas y se acobardó en ellas. Lo más reseñable fue un par a dos manos pero la lidia a caballo resultó muy deslucida.
Brindis a Morante de la pega de los forcados, parado el animal pero valientes los de Elvas, y muy mal Bastinhas con el descabello.