Banners
Banners

Recuerdan legado de Manolo Martínez

Lunes, 17 Ago 2026    Monterrey, N.L.    Martín Banda | Corresponsal   
En el 30 aniversario luctuoso del torero de Monterrey
Al cumplirse 30 años de su fallecimiento, el matador de toros regiomontano Manolo Martínez, recibió un sentido homenaje frente a su monumento, ubicado en el Paseo de los Toreros, en el centro de Monterrey, por parte de los integrantes de la peña "El Toreo", acompañados por algunos aficionados.

Manolo Martínez, el torero de la colonia Obispado y sobrino nieto del presidente Venustiano Carranza, nació el 10 de enero de 1946 en Monterrey y murió el 16 de agosto de 1996 en La Joya, California, mientras esperaba un trasplante de hígado.

Como torero marcó época en los ruedos y su legado se extiende a través de los años. Tomó la alternativa el7 de noviembre de 1965 en la Monumental Monterrey, de manos de Lorenzo Garza y Humberto Moro, con el toro "Traficante" de Mimiahuapam.

Confirmó en la Plaza México el 12 de febrero de 1967 de manos de Juan García "Mondeño" y Mauro Liceaga, con el toro "Cid" de Mimiahuapan. En Madrid, confirmó su alternativa el 22 de mayo de 1970, con Santiago Martin "El Viti" de padrino y Palomo Linares de testigo. El toro se llamó "Santanero", de Baltasar Ibàn.

Se retiró por primera vez el 30 de mayo de 1982 y volvió a los ruedos en 1987. Su última actuación en la Plaza México fue el 4 de marzo de 1990, en un mano a mano con Jorge Gutiérrez. Sus últimos años los dedicó a su etapa como ganadero y en apoyar a los novilleros de esa época, entre ellos a José Tomas y Enrique Espinoza "El Cuate", quien fue su último discípulo.

Aquejado de un problema de salud hepático, se trasladó a un hospital de California, donde la tarde del 16 de agosto de 1996 falleció.

¡Manolo, Manolo y Ya!

Edson Fuentes, presidente de la Peña taurina "El Toreo" y otros miembros de la mesa directiva en funciones, montaron una guardia de honor y depositaron una ofrenda floral en su monumento.

"Para quienes amamos la fiesta, al pronunciar su nombre es hablar de grandeza, de personalidad, valor y de una manera muy particular de entender y vivir el toreo. Manolo Martínez no fue un torero más, fue un hombre que marcó una época y dejó una huella profunda en la tauromaquia mexicana.

Su figura trascendió las plazas y se convirtió en parte de la historia y de la cultura taurina de nuestro país. Han transcurrido 30 años desde aquel día que Manolo hizo su último paseíllo en la tierra, pero no han dejado de torear en nuestra memoria, porque las grandes figuras no mueren del todo, permanecen en el recuerdo de los aficionados y en la historia de la fiesta como ejemplo que dejan a las generaciones que le siguen y lo ven como referencia", expresó Fuentes.


Comparte la noticia