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Mario Vilau confirma su valor en Madrid

Jueves, 16 Jul 2026    Madrid, España    Juan Antonio de Labra | Enviado         
Cortó una oreja en la novillada celebrada hoy en Las Ventas
El novillero catalán Mario Vilau reapareció en la plaza de toros de Las Ventas de Madrid, tras haber cortado una oreja en la pasada Feria de San Isidro, donde también resultó herido, y confirmó su valor ante la aceptación del público, que lo estuvo esperando toda la noche hasta que cortó la oreja al sexto novillo del cuarto festejo del certamen "Cénate Las Ventas".

Y de esa manera feliz terminó una novillada que estuvo marcada por el buen juego que dieron los novillos de la ganadería de Sagrario Moreno, que envió un encierro muy bien presentado, en el que hubo varios ejemplares de triunfo grande, como el cuarto, que fue el mejor y no del todo aprovechado por Luis Pasero, el primer espada de un cartel que completó el jerezano López Peregrino, un torero muy interesante.

Vilau se fue a la puerta de toriles en sus dos enemigos, en una clara demostración de intenciones, y si al primero no le pudo hacer la suerte porque acabó escupiéndose hacia su lado derecho, sin enterarse de la figura del catalán, que permaneció estoico, de rodilla, al sexto sí que le dio una ceñida y riesgosa larga cambiada que calentó el ambiente.

Las buenas intenciones demostradas con el tercer, el de más armonioso trapío de la novillada, quedaron en eso, pues utrero de Sagrario Moreno se desfondó en la muleta después de haberse empleado con entrega en el peto, y al que Pesero le hizo un entonado quite por cordobinas, y al que el torero catalán mató de una estocada entera, traserilla y contraria.

El esfuerzo de Vilau con ese primer novillo de su lote fue visto con agrado por el público, que estaba deseoso de verlo triunfar en el sexto, al que también le dio unos suaves lances rodilla en tierra y luego le hizo una faena un tanto intermitente, ya que el de Sagrario Moreno hacía hilo en la muleta y exigía un torero con más rodaje para desengancharlo con más precisión en cada muletazo.

A pesar de que algunos muletazos no le salieron limpios, o que se quedaba en la cara sin perderle pasos, la voluntad de hacer las cosas bien siempre estuvo presente hasta en las movidas bernardinas -qué mejor homenaje a su paisano, el maestro Joaquín Bernardó-, antes de entregarse con la espada en una estocada entera, que quedó algo trasera, pero en la que Vilau realizó la suerte con soltura.

La petición de oreja no se hizo esperar y cobró fuerza hasta que la presidencia la concedió en medio de la algarabía de la gente, que lo ovacionó con cariño en la vuelta al ruedo, y también celebró que lo hayan puesto en la final del certamen programada el próximo jueves, donde alternará con los otros dos espadas que han cortado oreja en lo que va de estos festejos: Íker Fernández "El Mene" y Nacho Torrejón.

López Peregrino es un torero bajito, casi de la talla del maestro Eloy Cavazos, igualmente proporcionado y muy inteligente, que recuerda a esos espadas de otra época, como Chicuelo II, que buscan la estética sin afectación alguna, torean con ritmo, y sienten todo lo que hacen.

El torero jerezano debutó hoy en Madrid y si su actuación no trascendió como debía, dejó en claro que tiene oficio y buen concepto del toreo, pues se coloca con facilidad delante de la cara de los novillos y tiene intuición para reponerse con pocos pasos entre los pases.

Así lo hizo en dos lidias medidas, de capote con mando para bregar, y detalles para gustarse, como fueron los redondos al segundo, que fue otro de los buenos ejemplares del encierro de Sagrario Moreno, al que le hizo una faena entonada y con un toreo que trata de ser diferente, pero sin salirse de lo clásico, tocado de un pellizquito andaluz que gusta por su donaire y naturalidad.

El quinto, un novillo hondo, corto de manos, fue un tanto descompuesta en el primer tercio, porque daba la impresión de que era burriciego, ya que se arrancaba de largo a los capotes y no se enteraba de la presencia del picador Romualdo Almodóvar, que hizo hasta lo imposible por resolver la difícil papeleta. Y después de un tercio extenso y tortuoso, debido a las dificultades que sacó el novillo, con la presión del público encima, López Peregrino nunca perdió la brújula y al comenzar la muleta se centró en lo que debía hacer, un aspecto que habla bien de su entereza de carácter, que en el toreo cuenta mucho.

Sereno y confiado en que el novillo se arrancaba de largo y tenía un punto de transmisión, le hizo otra faena de buen acabado, breve, concisa, en la que hubo toreo alegre y dispuesto, antes de terminar su labor mediante una estocada entera, desprendida y perpendicular, que puso punto final a una actuación que dejó esas ganas de volver a verlo.

El veterano Luis Pasero, que en el próximo mes de agosto cumplirá 30 años, no consiguió rayar al nivel que se esperaba, sobre todo delante del cuarto, un novillo reunido, aunque un tanto atacado de cuello, que fue muy definido desde que apareció en el ruedo y desarrolló clase en toda su lidia.

Luego de brindar la faena a su abuelo, buscó estar aseado, pero sobrevinieron dos desarmes casi consecutivos que emborronaron esos primeros compases de una faena que, si bien es cierto que tuvo muletazos sueltos de buena factura, en su conjunto no se redondeó como se esperaba si consideramos la calidad del novillo que le tocó en suerte y que en esta plaza es sumamente difícil de que eso ocurra como para no aprovecharlo a cabalidad.

Y cuando quiso entonarse ya era demasiado tarde, aunque haya ejecutado una estocada con entrega que no quedó bien colocada, y que acabó de emborronar una actuación sin trascendencia.

Mejor había estado con el que abrió plaza, que le permitió hacer una faena más redonda que fue de menos a más, a partir de que se dio cuenta de la nobleza del novillo, al que le dio varios naturales templados y una tanda toreando al natural con la muleta en la mano derecha, y sentidos pases de pecho, que fueron los más logrados de un trasteo que concluyó de dos pinchazos y una estocada defectuosa, además de dos golpes de descabello.

La gente que acudió a los toros hoy a Las Ventas salió contenta y con ganas de presenciar la final en la que, seguramente, los tres toreros del cartel anunciado saldrán a buscar el triunfo y que este certamen les sirva de escaparate para las ferias de novilladas de septiembre, que es el mes de los novilleros en España.

Ficha
Madrid, España. Plaza de Las Ventas. Cuarto festejo del certamen "Cénate Las Ventas".  Un tercio de entrada, en noche calurosa, con algunas ráfagas de viento. Novillos de Sagrario Moreno, bien presentados, astifinos, de buen juego en general, de los que destacaron 2o. y 4o., por su clase, especialmente éste último. Pesos: 532, 517, 515, 529, 535 y 514 kilos. Luis Pasero (mercurio y oro): Silencio tras aviso y ovación tras ligera petición, con aviso. López Peregrino (verde manzana y oro): Ovación y silencio. Mario Vilau (azul celeste y oro): Silencio y oreja. Incidencias: Destacó en la brega al 5o. Manuel Rodríguez "Mambrú", y en varas Antonio Galván "El Bala", que picó muy bien al 6o. y fue ovacionado.


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