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Oreja pírrica para Fernando Adrián en Pamplona

Domingo, 12 Jul 2026    Pamplona, España    Paco Aguado | Foto: Feria del Toro         
No llegó a cuajar una faena con el temple y la entrega que merecían
El diestro madrileño Fernando Adrián cortó una pírrica oreja, la única que se concedió en toda la tarde, aun si haber llegado a cuajar con el temple y la entrega que merecían a dos de los tres toros destacados que lidió este domingo en Pamplona la divisa gaditana de La Palmosilla.

La corrida de la familia Núñez lució unas idóneas y equilibradas hechuras para la embestida, pues, aun sueltos de carnes y de largo espinazo, todos fueron bajos de agujas, sin exageraciones en el cuarto delantero como otros encierros de la feria, y además tuvieron un largo cuello para descolgarlo tras los engaños, que es lo que hicieron esos tres buenos ejemplares jugados en segundo, tercero y quinto lugares.

Es decir, que dos de ellos cayeron en el lote, como segundo espada de la terna, de un Fernando Adrián que no llegó nunca a aprovecharlos con la sinceridad, la hondura y el temple que merecían, sino que se extendió en sendos trasteos amontonados, plagados de muletazos cortos y volanderos, sin enganchar ni gobernar las embestidas sino desplazándolas con su propia inercia.

Aun con el hándicap del viento, como argumento en su defensa, así lo hizo ya con el segundo, que mostró enseguida la calidad de su pitón derecho aunque no tuviera mucha duración en una faena que nunca se levantó. Pero mucho más aguantó el quinto, un toro de cuerna playera al que picó con medida Pedro Iturralde y que se vino arriba con los cites de largo de Adrián.

La cuestión es que el madrileño repitió la fórmula con este y ya con el viento amainando, sin llegar a apurar tampoco la clase del toro también por el pitón diestro, para acabar embarullado a costa del escaso gobierno del animal. Y así no hubo, en realidad, ninguna fase realmente estimable en el trabajo de Adrián que justificara siquiera esa barata oreja que le dieron por la efectividad del espadazo que cobró tras un pinchazo.

El otro toro destacado del sexteto, aunque no tan evidente, fue el tercero, también lidiado entre un constante vendaval pero que, aun medido de fuerzas, tuvo una noble calidad en unas arrancadas espaciadas que pedían algo más de reposo y sitio que el que manejó Samuel Navalón.

El joven valenciano le dio así muchos pases, extendiéndose con más voluntad que resultados notables, hasta acabar metiéndose en la distancia corta como último recurso y cobrar, eso sí, una soberbia estocada, también tras un pinchazo previo. Con el sexto, el de más seriedad y al que saludó a portagayola, Navalón volvió a poner empeño, pero el de La Palmosilla no aguantó con suficiente fondo.

Para Jiménez Fortes fue, por contra, el lote de menos posibilidades, ya desde que su primero, al que recibió con una limpia y perfecta larga afarolada de rodillas en la puerta de chiqueros, mantuvo un constante y molesto gazapeo que no cesó, a pesar de que el malagueño, con un tesonero temple y mucha sinceridad, intentó desengañarle cuando más soplaba el viento.

Otra cosa fue lo del cuarto, no por el toro, que tuvo un comportamiento muy similar moviéndose sin celo ni recorrido alguno, sino porque esta vez Fortes, que toreó en Pamplona a pesar de sufrir ayer una cornada interna, se obcecó en buscar donde no había, y menos aún en las tablas de sol donde llegó a ser incluso a ser derribado sin consecuencias.

Ficha
Pamplona.- Octavo festejo de abono de la feria de San Fermín, con lleno (19 mil 500 espectadores) en tarde calurosa y con viento constante que perjudicó la lidia. Seis toros de La Palmosilla, de buena presencia, desigualmente armados, largos de viga y bajos de agujas, además de sueltos de carnes. En cuanto a juego, mantuvieron una constante y desigual movilidad, algunos con problemas defensivos y tres -segundo, tercero y cuarto- con calidad y entrega en las embestidas. Jiménez Fortes (vainilla y oro): Silencio y ovación tras aviso. Fernando Adrián (negro y oro): Ovación y oreja. Samuel Navalón (fucsia y oro): Ovación y silencio. Incidencias: Entre las cuadrillas, destacaron Pedro Iturralde, picando al quinto, y El Víctor con el capote y las banderillas.



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