Con grato ambiente se vivió la primera de las tres novilladas sin picadores, misma que dejó cosas interesantes. Y aunque es verdad que el verdor de la sexteta de novilleros fue el denominador común, el anhelo de triunfar también fue la clave, con jóvenes que, de acuerdo con sus respectivos avances, lograron momentos de mucha valía. Tal fue el caso de Jaime Padilla, quien derramó su sangre en la arena del coso sanmarqueño a cambio de una oreja.
El malagueño ejecutó el toreo por verónicas, jugando bien los brazos y rematando con una media. Brindó su actuación al matador Arturo Macías, quien forma parte del jurado calificador. El novillo tendía a salir suelto, además de quedarse corto, aun así, logró pasajes importantes por el izquierdo. El torero se confió y, tras aguantarle un parón en el que obligó al novillo a pasar, al rematar un torero desdén, mirando al tendido y cargado de desparpajo, el de El Batán se lo echó a los lomos, infiriéndole una cornada en el muslo derecho.
Tras unos breves momentos de incertidumbre, en el que los paramédicos le colocaron un torniquete en el patio de cuadrillas, Padilla volvió a la cara del novillo para culminar su aguerrida labor, en medio del clamor del público, que se impactó con la sangre que le escurría por la pierna.
Daniel Sánchez recibió en los medios con una larga cambiada por el pitón izquierdo. Las verónicas no fueron del todo limpias. Tras salir del primer encuentro con las banderillas, fue alcanzado por el novillo y sufrió un corte en la frente. Luego, las cuadrillas tardaron en completar el segundo tercio.
Con un vendaje en la cabeza, el torero tlaxcalteca regresó al ruedo, donde inició con un péndulo. La faena se sustentó en el arrojo del propio torero, quien podrá estar en proceso de aprendizaje, pero no carece de hambre de triunfo. Y fue precisamente su entrega lo que al final le valió cortar la oreja, no obstante lo deshilvanado de su faena, en la que brillaron algunos naturales sueltos, y antes de colocar la estocada definitiva a la que antecedieron dos espadazos muy tendenciosos.
La faena más estructurada y redonda de la tarde la hizo Diego Medina, con el único novillo realmente bueno del encierro de El Batán, pues fue un ejemplar que tuvo una lidia definida y mostró calidad en sus embestidas.
El moreliano causó gratísima sensación por sus formas tan artísticas, con las que logra transmitir a los tendidos. Brindó a su hermano con la voz quebrada por la emoción, y le expresó lo importante que resultaba su debut en México, pues prácticamente su carrera sin picadores la ha hecho en España y nunca había toreado en su patria.
Con los primeros muletazos llevó y sacó al novillo hacia los medios, donde a la postre se desarrolló la entonada faena. Con un pitón izquierdo muy potable, el torero lo comprendió y se gustó, bajando la mano, y con un buen juego de muñecas extrajo muletazos con muy buenas maneras, ya que Diego tiene clase. De no haber sido por el mal manejo de la espada, seguramente hubiera cortado, por lo menos, una oreja.
El acalitano David Rocha se mostró voluntarioso, y lo intentó ante un novillo deslucido, que pegaba algunas coladas por el pitón derecho, saliendo con la cara arriba. Pese a los constantes embates y la aparatosa voltereta sufrida, Rocha volvió a la cara, pero el novillo poco le permitió hacer, sino mostrar que no se arrugó. Al contrario, sacó la casta y el público lo alentó en el final de su faena.
El extremeño Fran Perera estuvo valiente, comenzando de rodillas, toreando por alto. El novillo al final se quedaba muy corto, buscando las piernas del torero. La estructura fue de uno en uno, con mucho aguante, sin embargo, el novillo fue deslucido, lo que impidió que lo realizado en el ruedo calara en los tendidos. La música llegó de manera tardía y, al final, terminó por pinchar.
El portugués João Maria Rodrigues se encontró con un novillo que buscó el refugio de las tablas. Aunque se planteaba torearlo en los medios, nunca se logró la conexión. El novillo salía con la cara arriba, desentendiéndose por completo del engaño, pero es verdad que no tenía malicia para echar por los aires al torero.
Finalmente, el torero de Moita no encontró el tranquillo para dar muerte al de El Batán y terminó por escuchar los tres avisos. A pesar de ello, el público, cariñoso y noble, le aplaudió el esfuerzo que hizo a lo largo de la lidia de la que destacó el inició con un péndulo y otro pase cambiado por la espalda.
El día de mañana se celebrará la segunda novillada clasificatoria del Encuentro, en la que están anunciados Hugo Granados (Tauromaquia Michoacán), Ian Bermejo (Escuela Taurina de Castellón), Óscar Campos (Escuela Taurina de Madrid), Raúl Ibarra (ATMA), José Antonio de Gracia (Fundación El Juli) y Juan Miguel Sánchez (ATMA), quienes lidiarán un encierro de Guadiana.