El matador y ganadero español Jerónimo Pimentel falleció a los 95 años en Bogotá, lo que ha causado un gran pesar en el medio taurino donde vivió durante muchas décadas, y dejó una honda huella no sólo como torero y también como criador de reses bravas, sino como forjador de varias generaciones de toreros.
Jerónimo Pimentel Gómez nació en Cenicientos (Madrid) ,el 5 de Marzo del 1931. Estudió en Madrid, hasta los 16 años que empezó a trabajar, cuando empezaba a ser adulto, decidió meterse en la Escuela Taurina de Madrid.
Torero, ganadero, empresario, apoderado. La Colombia taurina le debe su modernización y parte de lo que somos como nación taurina tiene una cuota parte en ese quehacer del maestro.
Jerónimo se impuso como novillero, novillero de Madrid que tuvo un gran momento cuando agoró la boletería la tarde que le anunciaron con el venezolano Óscar Martínez y Salomón Vargas. La tarde del 3 de septiembre de 1950, aciaga para Vargas que sufrió terrible cornada y le dejó el encierro de Ignacio Sánchez a Óscar y a Pimentel.
Jerónimo brilló al lado del gran Antonio Ordóñez, del gaditano Rafael Ortega, con triunfos que le abrieron las puertas de Francia que le llevaron a la alternativa. Fue en Burdeos, el 30 de septiembre con toros de Palha y el madrileño Julio Aparicio de padrino y Antonio Ordóñez de testigo. Un cartel de puras figuras del toreo, que confirmó en Madrid, plaza de Las Ventas con toros de Manuel Arranz y
Antonio Ordóñez de padrino y Rafael Ortega como testigo.
Además, el maestro Pimentel encarnó como figura del toreo en los carteles de la Plaza México, El Toreo de Cuatro Caminos, Acho en Lima, y la Santamaría de Bogotá entre las muchas plazas americanas que sembró su arte, y las bondades como ser humano.
Tomó en 1951 la alternativa en Francia y confirmación en 1952 en Madrid y en 1957 se fue de nuestro país para Bogotá donde allí hizo su vida, se casó y tuvo hijos.
El maestro Pimentel de esa generación del 2 del siglo pasado con Antoñete, Jumillano, Gregorio Sánchez, Bernadó, se vino un día de su Cenicientos natal para América y aquí no sólo fundó una ganadería sino una familia maravillosa.
Como ganadero fue un referente para muchos de los criadores de bravo tanto en Colombia como en Ecuador y Venezuela.
Su faceta como ganadero de El Paraíso
La ganadería El Paraíso, propiedad de Jerónimo Pimentel Gómez, en asocación con don Enrique Martín Arranz, se fundó en junio de 1995, con vacas y sementales importados de España.
Se importaron 150 vientres de las ganaderías de Jandilla, Juan Pedro Domecq y El Torreón. También se importaron once sementales: tres con el hierro de Jandilla; tres con el hierro de Juan Pedro Domecq; tres de la ganadería El Torero, de Salvador Domecq, y dos sementales con el hierro del propio Enrique Martín Arranz. Actualmente la ganadería pasta en la vereda de Fonté, municipio de Choachí, en el departamento de Cundinamarca.
Colombia le debe, en gran parte su jerarquía taurina en la Fiesta, para muchos considerada a la par de México en lo ganadero y escalafón de coletas.
En Venezuela participó como empresario en plazas como Mérida, Maracaibo, San Cristóbal y Caracas. En las ganaderías de Los Aránguez, Rancho Grade, El Prado, La Concordia y, muy especialmente, la de Los Ramírez que premió con el toro "Mechudo", número 120, único semental en la historia del toreo al que le han indultado cinco nietos y sus bisnietos por medio de la inseminación están fundando importantes ganaderías en el mundo.
Propietario de la ganadería de El Paraíso, sus hijos han fundado otro hierro que bautizaron con el nombre de Cenicientos como recuerdo a la localidad en la que nació su padre.
El maestro Jerónimo Pimentel fue un hombre sencillo y humilde, con el que cubre su grandeza, padre de familia, amigo, ganadero y, por sobre todas sus actividades, como fue la de ser maestro del toreo, le hacemos llegar fraternal abrazo a su familia ante su deceso. Descanse en paz este gran personaje, impulsor de la Fiesta en Colombia.