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Colombo gana la partida en Mérida

Domingo, 22 Feb 2026    Mérida, Yuc.    Juan Álvarez | Corresponsal         
Cortó sendos trofeos y salió a hombros de la monumental
En una corrida llena de matices que incluyó un toro vivo, una bronca monumental al juez de plaza y una destacada actuación del yucateco André Lagravere con su primero, el torero venezolano Jesús Enrique Colombo se erigió triunfador del cuarto festejo de la temporada en la Mérida, tras el corte de dos orejas.

Al conjuro de dos yucatecos en el cartel y una combinación de toreros banderilleros, la plaza lució tres cuartos de aforo para albergar una corrida plena de emociones varias, en la que se desataron las pasiones, pero también pasajes de toreo bueno y dos toros destacados, por lo que al final, ni la lluvia intermitente que cayó a lo largo de toda la corrida aguaron un buen balance.

Pero decíamos que el triunfador fue Jesús Enrique Colombo, quien tuvo en su primero a un toro con un pitón izquierdo de nivel sobresaliente. En una faena bajo lluvia pertinaz, el venezolano intercaló muletazos por ambos lados para una labor de buen corte, que pronto le puso de su lado a los aficionados. Mató de medio espadazo ligeramente trasero, por lo que su labor en la que volvió a alternar en banderillas con sus compañeros de cartel se saldó con el corte de un apéndice.

Con su segundo hubo de batallar con un toro tardo y con la cabeza a media altura, al que le buscó las vueltas, sin mucho para contar en casa. Lo mejor, el espadazo, que por si solo valía una oreja. Claro que también se entregan trofeos por la espada. Ahora sí accedió el juez de plaza y lo premio con un apéndice.

El primer espada, Antonio Ferrera hubo de remar contracorriente con su primero, con el que los mejores momentos llegaron con los palitroques, tras invitar a banderillear a sus alternantes que se lucieron en sus turnos respectivos. Por lo que toca a la faena de muleta el toro punteaba, se puso incómodo y el coleta hubo de tirar de todo el oficio para robar algunos muletazos.

El acierto, citar con la muleta retrasada, tratando de meterlo en vereda, más al final, aquello terminó en un abanico de buenas intenciones, pues el toro nunca se rompió en definitiva. Una faena de unipases que le agradecieron los presentes por su disposición.

Con su segundo, tampoco hubo suerte. El toro no pasaba completo y aquello fue un eterno batallar del diestro hispano buscando faena, sin éxito. Lo mejor sus ganas de agradar que le validaron los presentes. Por si fuera poco, lo pinchó.

El tercero en el orden fue el yucateco André Lagravere, quién se inventó la faena ante un toro inválido. Desde su salida el toro evidenció estar lastimado de los cuartos traseros; no obstante, no fue óbice para buscarle las vueltas. Al toro le costaba un mundo desplazarse y pronto lo entendió el coleta, quien terminó por acortar distancias y aquello terminó en arrimón, sacando pases en un palmo, en terrenos comprometidos, con el público en la canasta. 

Y además mató pronto, de certero espadazo, apenas desprendido. Cuando ya se cantaba la oreja, el juez Ulises Zapata la escamoteó el trofeo y entonces la bronca no se hizo esperar. Le cayeron encima al usía y se armó la marimorena, mientras el torero daba dos vueltas al ruedo, con pleno reconocimiento de los aficionados yucatecos.

Con el que cerró plaza, lo intentó. Un toro complicado, que se revolvía en un palmo y no le permitió faena. Anduvo con ganas de agradar El Galo, más al final, poco hubo por hacer.

Abrió el festejo, el rejoneador Cuauhtémoc Ayala quien realizó vistosa faena con un toro bravo, que le apretó en rejoncillos, banderillas y la rosa. El caballista local anduvo dispuesto y torero, a la altura de las circunstancias, tras una buena monta de sus jacas, pese a que su labor se llevó bajo lluvia. La mala nota vino con los aceros. Se empeñó en matarlo en los medios y se eternizó con la hoja de peral y se llevó sendos achuchones cuando echó pie a tierra, por lo que le sonaron los tres avisos.

Ficha
Mérida, Yuc.- Plaza monumental. Cuarta corrida de la temporada. Tres cuartos de entrada. Un toro de La Venta del Refugio (1o.) y seis de Pozohondo, bien presentados y de juego desigual, entre los que destacó el 2o. Pesos. 509, 510, 505, 510, 580 y 580 kilos. El rejoneador Cuauhtémoc Ayala: Ovación tras tres avisos. Antonio Ferrera (blanco y oro): Palmas en su lote. Jesús Enrique Colombo (tabaco y oro): Oreja y oreja. André Lagravere "El Galo" (marino y oro): Vuelta y ovación.


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