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El Payo y San Román pisan fuerte en "Aguas"

Sábado, 23 Abr 2022    Ags, Ags.    Juan Antonio de Labra | Foto: LM           
Salieron a hombros luego de cortar dos orejas por coleta
Los dos toreros queretanos del cartel de hoy en Aguascalientes, se entregaron sin reserva y compartieron una triunfal salida a hombros, luego de un saldo de dos orejas por coleta, al final de una tarde en la que  Julián López "El Juli" dejó detalles de calidad.

La cuarta corrida de la Feria de San Marcos fue un gran escaparate para dos toreros queretanos: Octavio García "El Payo" y Diego San Román, que le pusieron nombre a una tarde en la que El Juli estuvo esforzado y sólo pudo bosquejar detalles de calidad con el primer toro de la lidia ordinaria, ya que otro, que de inicio prometía, al final se desfondó y no le sirvió al madrileño.

La tarde comenzó cuesta arriba para el rejoneador debutante, Fauro Aloi, que vio cómo tenía que ser devuelto el primero del hierro titular, un toro que manseó de salida y se comportó de manera extraña. El sobrero de Zacatepec fue un toro complicado, pues embestía cruzado y pegaba arreones.

Fauro trató de estar a la altura de las circunstancias y clavó algunas banderillas haciendo las cosas con valor, dando el pecho de sus caballos, antes de señalar un par de pinchazos con el rejón de muerte, que antecedieron una valiente estocada al encuentro, una vez que echó pie a tierra.

El esfuerzo que hizo El Payo por no perderse esta corrida fue descomunal, ya que apenas el sábado anterior cayó herido en la plaza de San Miguel de Allende, y prácticamente se levantó de la cama para no perderse uno de los carteles estelares del serial sanmarqueño, no obstante que no se encontraba al cien de facultades.

Pero eso lo suplió con corazón porque, según dijo antes de torear, los toreros están "hechos de ilusiones", y esa fue la llama que le permitió brillar con un primero toro noble, dócil, al que toreó suavemente a la verónica y luego le hizo una faena cadenciosa, en la que brilló su expresión torera.

Porque desde hace varios años, Octavio optó por reconcentrase en su toreo, amén de la madurez alcanzada al cabo del paso del tiempo. Y es en ese tenor como ha crecido como artista que busca hacer las cosas despacio, dándose importancia y sintiendo todo lo que hace delante del toro.

Como de hecho así sucedió con ese ejemplar de la ganadería de Fernando de la Mora, que echó una corrida bien presentada, con varios toros serios, que no terminó de romper.

Casi al final del trasteo, El Payo se fue a refugiar a la tronera del burladero de matadores, donde parecía que se iba a desvanecer, lívido con dificultad para mantener la vertical, hasta que se recompuso y volvió, con paso lento, a la cara del toro en medio del aliento del púbico, sobre todo de esos aficionados que sabían en qué condiciones físicas se encontraba.

Y cuando se perfiló a matar sabía que no podía dejar escapar la oportunidad del triunfo, así que se echó encima del morillo del toro y lo despenó de una excelente estocada. No tardó el juez de plaza, César Pastor, en conceder dos orejas, una de las cuales fue protestada por un sector del público, que consideró excesivo este premio. Sin embargo, para El Payo fue valioso saber que Pastor obró con sensibilidad de torero, consciente de la entrega desplegada por el queretano desde que decidió no quedarse fuera de la feria.

Con la hierba en la boca, pletórico de ambición, Diego San Román vino a debutar a la Feria de San Marcos con la firme intención del triunfo, y sobre la arena de este redondel dejó dos faenas de distinto corte, las dos por demás valederas, en medio de la algarabía de un público que se rindió a su entrega.

Ese primer ejemplar de su lote, de nombre "Caudillo", alto, corpulento, y cornicorto, embistió con calidad desde su salida, así que el otro torero queretano de esta combinación se afanó en torearlo bien, con las zapatillas ancladas en la arena y el corazón bien puesto.

Así construyó una faena recia, de corte clásico, en la que se pasó muy cerca de la taleguilla los pitones de "Caudillo", mientras el público le jaleaba con fuerza la precisión de su colocación entre los pases, la altura de la muleta y la largueza de sus trazos, en los que giraba armoniosamente sobre los talones para cuajar tandas de un excelente acabado, antes de que viniera la rúbrica de la espada fue la que le valió el corte de dos orejas.

Con el séptimo la historia fue otra. El toro, hondo y serio, se paró demasiado pronto, y entonces San Román mostró esa otra faceta de su tauromaquia, la de torero valiente a carta cabal, y se pegó un tremendo arrimón, metido literalmente entre la amplia cuna de un toro veleta que desafiaba al queretano con la mirada.

Vino entonces el dominio toreo de la cuerda ojedista, y Diego fue capaz de poner a todo mundo de acuerdo cuando las palas de los pitones del toro de Fernando de la Mora le rozaban el bordado de la taleguilla. La gente estaba al filo del asiento mirando aquel despliegue de valor, hasta que vino una primera estocada atravesada que le arrebató la posibilidad de cortar una oreja.

Pero al margen del resultado, ahí quedó la capacidad de San Román para hacer crecer la emoción a ese nivel, algo que, ciertamente, no es nada fácil. La estocada posterior a la desafortunada colocación de la espada, le ayudó a saludar una cariñosa ovación en el tercio, antes de ser llevado en volandas al lado de su paisano, en una estampa muy bonita como final de corrida, con los dos toreros mexicanos a hombros.

Mañana volverá Roca Rey al coso de Aguascalientes, luego de haber toreado hoy en la Monumental Mérida, y a la espera de redondear lo hecho en este escenario apenas 24 horas antes. El limeño compartirá créditos con dos hidrocálidos: Juan Pablo Sánchez y Luis David, para lidiar un encierro de Teófilo Gómez.

Ficha
Aguascalientes, Ags.- Plaza Monumental. Cuarta corrida de feria.  Más de tres cuartos de entrada en tarde calurosa. Un toro de Zacatepec (1o., de rejones, sobrero sustituto de uno del hierro titular, devuelto por manso), complicado. Y seis de Fernando de la Mora, bien presentados, de diversas hechuras, y juego variado, de los que destacó el 3o. por su calidad. Pesos: 550, 506, 503, 558, 500, 557 y 529 y kilos. El rejoneador a Fauro Aloi: División. Julián López "El Juli" (azul Soraya y oro): Palmas y silencio. Octavio García "El Payo" (blanco y plata): Dos orejas con algunas protestas y silencio. Diego San Román (lila y oro): Dos orejas y ovación. Incidencias: Sobresalió en banderillas Fernando García hijo, que saludó en el 4o.


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