en base a una faena de inspiración y creatividad, que remató de una gran estocada que lo hizo rodar a sus pies para obtener las orejas y el rabo; mientras que el astado recibió los honores de la vuelta al ruedo.
Los ganaderos José e Isabel Garfias recorrieron el anillo junto a Ferrera, que había obtenido un apéndice del primero. El tlaxcalteca Sergio Flores consiguió uno, del quinto. André Lagravere "El Galo" malogró con el acero su faena al tercero y al no encontrar condiciones propicias en el sexto, regaló un toro de la misma procedencia, con el que obtuvo un trofeo.
El retraso de 30 minutos que hubo al inicio de la corrida para acondicionar el ruedo que aún estaba en mal estado debido a la lluvia intensa de la noche anterior, valió la pena para los aficionados que disfrutaron de otro gran encierro lidiado en la plaza Silverio Pérez, el cual brindó emociones al por mayor a lo largo del festejo, llegando a su punto máximo con el cuarto toro, mismo que fue aprovechado por Antonio Ferrera para la creación de otra de sus obras taurinas.
Lo recibió al hilo de tablas, con rodillas en tierra, luego, a pies juntos, jugó los brazos y desmayó las manos. Invitó a banderillear al Galo, para lograr un emotivo tercio. Un pasaje de hinojos abrió su labor con la muleta.
Se llevó al toro a boca de riego para dejar fluir la inspiración en un trasteo que lo mismo abarcó pasajes con emoción, que con temple hasta lograr pases en cámara lenta; también los hubo vistosos como el circurret, haciendo un guiño a su creador: Curro Rivera, o temperamentales, muy en el son de El Pana. Los cambios de mano fueron grandiosos y naturales constituyeron un poema.
Fue así como hizo las delicias del público que enardecido por el arte que el matador hispano desbordó en el ruedo, tras una estocada perfecta como pocas hemos visto, solicitó la concesión de las orejas y el rabo. El toro también obtuvo su premio con una vuelta al ruedo. La faena al primero fue de otro corte, más de técnica y de experiencia, pero también valiosa, con un trofeo incluido.
Menos fortuna en el sorteo tuvo Sergio Flores que, tras lidiar al deslucido segundo, debió sobar mucho al quinto, hasta obtener su fondo de bravura para ejecutar un trasteo con autoridad que redondeó con la toledana para llevarse una merecida oreja.
Esta tarde al Galo se le volvió a escapar el triunfo grande por fallar al primer viaje con la espada, dejándola en todo lo alto al segundo intento. Así aconteció tras su gran faena con el tercero, donde dejó patente su clase y variedad con capot banderillas y muleta. Lo mismo le aconteció con el de regalo, del que rescató un solitario apéndice. Sus finas maneras y procederes no se han visto recompensados en esta feria, por no estar contundente con al oficiar con la espada.
Al término de la lidia del tercer toro se rindió homenaje al matador Jorge Gutiérrez. El reconocimiento fue entregado por Pedro Haces, Curro Leal y Rafael Herrerías. Sin duda, esta ceremonia fue las más emotiva hasta ahora, toda vez que el público se le entregó al diestro de Tula sin medida, en una grandiosa vuelta al ruedo cargada de emoción.