Banners
Banners

Desde el barrio: Doce toros para la evidencia

Martes, 09 May 2017    Madrid, España    Paco Aguado | Opinión   
...otro póker de bravos se sumó a tan extenso cuadro de honor...
Con esa enciclopédica memoria –y no solo para lo taurino– con la que aclaraba cualquier duda de tertulia, el bueno de José Luis Suárez Guanes hubiera enumerado de carrerilla, con nombres y hierros, todos los muchos toros bravos y de orejas que han salido esta primavera al ruedo de la Maestranza de Sevilla.

Pero también él, con la misma humildad de los verdaderamente grandes, se nos ha ido en este cabrón 2017 que nos está dejando sin clásicos, sin referentes y con un puñado menos de amigos. Así que, sin ese archivo viviente del toreo que era el conde del Valle de Pendueles, ahora nos toca a nosotros hacer memoria y tirar de notas para que no se nos vaya ni uno solo de esos toros estrella de la finalizada feria de Abril.

Y es que de entre más de una veintena de buenos toros, una aún más selecta élite de de todos ellos han propiciado con su clase, su entrega y su neta bravura, cada una con sus propios matices, unos triunfos rotundos –faenas de dos orejas, tardes de Puerta del Príncipe– que, lamentablemente no llegaron a darse por no encontrar respuestas muleteras a la misma altura.

Si creen que la afirmación es exagerada, basta con dar pelos y señales para avalar tan clamorosa evidencia. Así que vayamos por orden: para empezar, el 26 de abril, ahí estuvo "Ruidoso", la estrella de una buena corrida de Torrestrella por su espectacular bravura y movilidad incansable, al que, entonado y vistoso pero a falta de un punto más de ambición, José Garrido le cortó solo una oreja.

Tras el petardo de Garcigrande, el día 28 salieron cuatro, sí cuatro, buenos toros de Juan Pedro Domecq, y con los dos mejores, los de más clase, "Perdigonero" y "Beato", no estuvieron a la altura ni Manzanares, que amarró la oreja con su infalible espada, ni López Simón, que se refugió demasiado en la pala del pitón.

Con los encastados "victorinos", dejando aparte a ese río desbordado de bravura antigua que fue "Platino", hubo además un quinto, "Mudéjar" de nombre, de humillada entrega y ritmo mexicano en sus ataques, al que tampoco cuajó Manuel Escribano en una faena estimable pero a menos.

El honor de la divisa de Daniel Ruiz lo salvó, el primero de mayo, el completo "Enemigo", toro entregado y de vibrante y dúctil bravura, que ayudó sobremanera a que Francisco Rivera Ordóñez, limpio pero sin apreturas, se llevara una cariñosa oreja el día de su adiós a la Maestranza.

Tras el inmediato petardo de los toros de Matilla, la completa, fina y seria corrida de Jandilla de Borja Domecq compensó la media el día 3 con otros de cuatro ejemplares de bravo lujo y, también, con dos de ellos especialmente destacados: "Caudillo", que mandó más que Padilla, e "Ilusión", al que El Fandi le pegó una decena de buenos muletazos, que en realidad fueron una cuarta parte de los que merecía el exigente pero notable ejemplar.

Ya en el despliegue final, incluidos en corridas que no resultaron completas, otro póker de bravos se sumó a tan extenso cuadro de honor ganadero. En la segunda corrida de Núñez del Cuvillo salió "Novelero", un toro con recorrido y un punto de vibrante temperamento, ante el que David Mora sólo llegó a dar la vuelta al ruedo.

En la de Victoriano del Río, si no incluimos a "Descreído", ese manso encastado y entregado al que desorejó Roca Rey y que también debería ser recordado, estuvo el sobresaliente "Derramado", repetidor, descolgado y de largas, numerosas y francas embestidas, el único premiado merecidamente con la vuelta al ruedo y al que Castella trasteó con frialdad de autómata, sin llegar a apurarlo con una entrega recíproca.

Ya en la penúltima tarde, López Simón volvió a dejarse escapar a otro de los grandes toros de la feria, en este caso "Bellito", un animal con clase para regalar: Y en el fin de fiesta, quien sabe si contra pronóstico, llegó el colofón de "Amapolo", un "miura" con 630 kilos que embistió con temple y profundidad por un soberbio pitón izquierdo que aprovechó a medias, con una soberbia tanda de naturales, el sevillano Pepe Moral.

Doce toros –o catorce si sumamos a "Platino" y "Descreído"– para la gloria, ofreciendo veinticuatro orejas para cortar, pero que sólo se fueron al desolladero sin cuatro. Doce toros que posibilitaron que a estas alturas, más allá de las magistrales actuaciones de Ferrera y del aldabonazo de Roca Rey, estuviéramos haciendo balance de una feria histórica, con tres o cuatro salidas por la Puerta del Príncipe y unas cuantas faenas para el recuerdo que no fueron.

Doce toros que, pese al triunfalismo cursi de la publicidad barata, han dejado en evidencia el bajo nivel por el que atraviesa el actual escalafón de matadores de toros europeos. Doce toros bravos que han dejado al descubierto tanta mentira piadosa o interesada, como aquellos niños inocentes del cuento que dijeron que el rey iba desnudo.


Comparte la noticia