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Óscar Amador abre la caja de Pandora (video)

Sábado, 15 Ago 2009    México, D.F.    Juan Antonio de Labra / Foto: Sergio Hidalgo           
Amador, una grata sorpresa

Cuenta la mitología griega que Pandora fue la primera mujer creada por Zeus como parte de un castigo a Prometeo, y que acudió a éste dispuesta a seducirlo con una caja que contenía todos los males y bienes existentes. El día que Pandora abrió la caja dejó escapar todos los males y, asustada, la cerró de golpe dejando encerrada en ella La Esperanza.

Así se pronto, en la cuarta novillada de la temporada de Arroyo, apareció de la nada el tlaxcalteca Óscar Amador, un auténtico desconocido en el planeta de los toros, que abrió su caja de Pandora y nos mostró a la Esperanza a través de una actuación que causó impacto en el público.

La frescura de su toreo, el empaque de sus pases de pecho, y la actitud tan férrea que demostró, de pronto, sin que casi nadie lo intuyera, lo convirtió en el primer novillero en cortar dos orejas tras una faena emotiva, que caló muy hondo, ante un ejemplar noble y bondadoso de Caparica, el novillo ideal para alguien que nunca se había vestido de torero.

Y digo "casi nadie" porque, según la entrevista que le hizo nuestro compañero Jorge Raúl Nacif en los últimos días, Óscar Amador dijo sin titubeos: "Me contrataron porque Pablo Martínez me vio en un tentadero y observó cosas buenas en mí".

Así sin más antecedentes, Pablo, brazo derecho de Pepe Arroyo en la organización del ciclo, decidió ponerlo con la fe ciega que supone esa experiencia de tantos años para saber ver toreros.

Y si el otro día erraron al colocar a Jesús Garza sin ni siquiera haber visto un video de alguien que no tiene cualidades para ser torero, ahora hay que felicitarlos por tan oportuna decisión de dar una oportunidad al tlaxcalteca, que agradeció de la mejor manera posible: triunfando con fuerza después de una actuación plagada de entrega y personalidad, rubricada mediante una magnífica estocada.

Ahora la plaza Arroyo ya tiene otra carta más que se suma a la de Paulo Campero, el alumno del matador Pepe Luis Vázquez, que aprendió bien lo que es andar y sentirse torero.

Si bien es cierto que este muchacho de sólido valor todavía está tan verde como su vestido, que daba la impresión de haber pertenecido a Curro Rivera –el bordado y color verde esperanza le delataban–, también cabe apuntar que hizo abrió no ya la caja de Pandora, sino el baúl de los recuerdos para sacar varios detalles de una acusada torería.

El quitazo por gaoneras precedió a una faena de menos a más en la que ejecutó adornos dotados de una chispa especial, y aunque le faltó redondear más, sobre todo porque el novillo era de dulce, se le agradece la variedad y los chispazos de encanto que desgranó a lo largo de su intervención. Mató de una estocada caía, que seguro inquietó la severidad de Pepe Luis –maestro de la suerte de matar– y le entregaron una oreja que paseó con la misma seriedad con la que había toreado, asumiendo que el toreo, antes que cualquier cosa, es algo muy serio.

Además de estas dos gratas novedades, que cerraron de manera brillante la parte complementaria del festejo, en segundo lugar apareció el potosino de esbelta figura y fabuloso trazo: Carlos Rodríguez, que tiene madera de torero caro.

Una vez más, enseñoreó la calidad de su mano zurda y aunque sorteó el novillo menos potable del encierro, bajito y atacado de cuello, cuajó los mejores muletazos de toda la tarde. Y eso también tiene un gran significado porque, aun sin cortar orejas, esa calidad tan grande que tiene, le volverá a poner en la temporada. Eso que nadie lo dude.

Abrió plaza el colombiano Fernando Alzate, que desde hace más de año y medio vive en México en busca de forjarse un sitio. Se le notó decidido y enterado, pero inexpresivo. Lo mejor lo consiguió en el inicio de su faena, toreando de rodillas con dominio y temple a otro novillo noble que terminó distraído cuando el caleño había perdido el hilo de una faena en la que, lamentablemente, hizo mucho y dijo poco.

Al salir de la plaza todo mundo iba contento, sobre todo los nuevos ganaderos de Caparica, que con este nombre de la famosa playa portuguesa han bautizado una ganadería que tuvo, como el propio Óscar Amador, un debut soñado. ¡Enhorabuena!

Ficha
Cuarta de la temporada. Tres cuartos de entrada. Novillos de Caparica, bien presentados y buenos en su conjunto, de los que destacaron 3o. y 4o. por su nobleza, éste último premiado con vuelta al ruedo. Pesos: 418, 396, 384 y 392 kilos. Fernando Alzate (verde manzana y oro con remates negros): Vuelta. Carlos Rodríguez (rosa y oro): Vuelta tras aviso. Paulo Campero (verde esmeralda y oro): Oreja. Óscar Amador (berenjena y azabache): Dos orejas. Los ganaderos Roberto Viezcas, Manuel y Julio Muñozcano dieron una vuelta al ruedo con Campero y dos más con Amador. Destacó en varas Rodolfo Acosta. Al finalizar la muerte del 2o. se tributó un minuto de aplausos a la memoria de Manolo Martínez, en su decimotercer aniversario luctuoso.


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