El 6 de junio pasado, unas horas después de haber sido corneado y tras superar con éxito la angustiosa operación a que fue sometido, los médicos le dijeron a Enrique Espinoza “El Cuate” que ese día había vuelto a nacer.
Ayer, siete semanas después, El Cuate volvió a caminar y dio sus primeros pasos. Dejó atrás las muletas y ahora auxiliado de una bota ortopédica especial, el diestro jimenense ve con nuevos bríos a la vida, pensando que hay un mañana y que quizá vuelva a vestirse de luces, aunque sabe que el proceso será largo.
"Eso lo tengo muy consciente creo que ahorita voy muy bien, no me quiero adelantar ni nada. Si tardo un año o dos en volver a torear no importa, que quede bien es lo importante. Uno nunca sabe si al final no llego a quedar bien, ni hablar Dios asi lo quiso y tendré que hacer alguna otra actividad, pero tengo fe en que voy a quedar bien y voy a volver a torear”, dijo El Cuate.
Durante su hospitalización en Puebla se llegó a pensar en la posibilidad de amputarle la pierna o el pie derecho si no evolucionaba satisfactoriamente, pero de eso a él no se le había informado.
"A mi no me dijeron muchas cosas, sabía, sentí a que no era normal, el pie y la pierna estaban prácticamente mal, pero Dios es muy grande y al final me dejó con vida, con la pierna y con el pie y agradecido con los doctores que hicieron un trabajo estupendo y aquí estoy, al final estoy batallando pero estoy con vida, tengo mi pierna y mi pie y con las posibilidades que puedo volver a torear".
-Si por algún motivo no pudieras volver a los ruedos, ¿no sentirás rencor con la vida y sí, sólo agradecimiento a Dios?
-No, al contrario, si no llego a volver a torear, uno no sabe como vaya a quedar, pero estaría feliz de la vida de estar aquí y ya haré otras cosas dentro o fuera del medio taurino y feliz de la vida totalmente.
Por ahora, la rehabilitación que lleva a cabo se basará en caminar con la ayuda de la bota por espacio de cinco minutos tres veces al día y a partir del unes iniciará unos nuevos ejercicios para darle vida al nervio ciático, que también se dañó en el proceso.