Joselito y su arrollador paso de figura (video)
Domingo, 01 Dic 2013
México, D.F.
Jorge Raúl Nacif | Foto: Sergio Hidalgo
Fue el triunfador de la tarde de hoy
"Joselito anda en el ruedo como figura", me comentó un entrañable amigo que hace sus pininos como aficionado taurino. Y aunque su gusto por la Fiesta es incipiente, en su sensibilidad logró descubrir lo que poco a poco se afianza como una realidad… Joselito Adame lleva un arrollador paso de figura y hoy en La México no fue la excepción.
La reflexión de mi amigo me parece interesante pues justamente es lo que, desde hace un tiempo a la fecha -pasando por los consagratorios triunfos de Madrid- proyecta ante los tendidos el joven espada hidrocálido. Y es que se nota solvente delante de los toros, con un oficio bien desarrollado y toreando con profundidad, además de un valor muy natural y especial capacidad para reflejar sus actuaciones con el corte de apéndices y abrir puertas grandes.
Este domingo enfrentó en primer término a un torazo de Barralva que dio un juego muy interesante, pues resultó bravo y tuvo gran transmisión. Adame dejó su carta de presentación con los lances de recibo y un ajustado quite por chicuelinas, mostrando la actitud con la que salió al ruedo de Insurgentes.
Con la muleta le tomó pronto el ritmo al toro, que acudía con fiereza por el pitón derecho, de tal forma que Adame toreó con hondura y entendiendo bien las condiciones propias del encaste español –Atanasio, en este caso- pues las tandas tuvieron la correcta medida. También al natural dejó su sello y volvió al mejor lado del toro, que fue el diestro, para redondear con muletazos largos y prácticamente en redondo, en lo que fue una faena que no tuvo un solo muletazo de más.
Al torear por manoletinas, el toro lo prendió por la manga de la chaquetilla y le propinó espeluznante voltereta, pero Joselito se levantó y remató el toreo por alto, tirándose a matar como un león y dejando una estocadón que liquidó de inmediato al estupendo burel. Dos orejas para el hidrocálido, que por segunda ocasión en la Temporada Grande conquistó la salida en volandas, ratificándose así en la senda de figura.
El segundo de su lote fue un toro incierto y que no le puso fácil la situación. Aquí apareció Joselito en su faceta de lidiador, pues solventó las situaciones e incluso terminó toreando de pitón a pitón, en algo que el público le reconoció con sus aplausos.
Diego Silveti pudo haber acompañado a Joselito en la salida a hombros, pero malogró una faena muy emotiva ante el que cerró plaza. El colorado de Barralva terminó por romper en el tercer tercio y acudía como bendito a la muleta, transmitiendo y repitiendo con codicia y motor.
El torero de Guanajuato se enfribró y construyó un trasteo emocionante, fundamentalmente por el perfil derecho, ya que el pitón izquierdo del toro no tenía la misma calidad. Diego trazó muletazos muy ligados y aderezados con momentos de inspiración y buen gusto, como los pases del desdén que le resultaron como para un cartel de toros.
Con la faena a más, el torero de dinastía retrasó ligeramente la pierna de la salida para conseguir trazos en redondo y luego rematar el trasteo al pasarse cerca los pitones en las bernardinas, mientras algunos cuantos pedían el indulto del ejemplar y otros le solicitaban que siguiera toreando.
Así, se tiró a matar y falló con el acero en los primeros intentos, dejando escapar la posibilidad de alcanzar el triunfo en esta corrida de toreros mexicanos. El toro fue premiado con un arrastre lento que el público solicitó, pues reconoció el fuelle y alegría que tuvo este séptimo de la función.
Poco pudo hacer Silveti ante el primero que lidió, ya que el ejemplar terminaba por acudir muy deslucido a los engaños, siempre con la cabeza arriba. Diego hizo el esfuerzo e intentó sacarle partido a este burel, pero no pudo conseguirlo debido a que era prácticamente imposible.
Arturo Saldívar pechó con el lote menos potable y a decir verdad tuvo poca “tela de donde cortar”. Su primero era distraído y resultaba un tanto incierto, pero tuvo movilidad en los albores de la faena, algo que aprovechó el torero para endilgar muletazos con buen son y temple.
Cuando el toro se apagó y comenzaba a frenarse, el diestro surgido de Tauromagia Mexicana hizo gala de aguante y valor, puesto y dispuesto. Coreadas fueron las bernardinas finales y, si no logró tocar pelo, fue porque no estuvo certero al momento de oficiar con la toledana.
Su segundo fue un toro que vino mucho a menos y que terminó por refugiarse en la zona de tablas. Y aunque acudía si se le iba consintiendo, lo hacía sin mayor fuelle y no se empleaba, lo que no permitió que la labor de Saldívar tomara vuelo. A destacar sin duda la actitud del torero, que siempre estuvo muy dispuesto.
Abrió plaza la rejoneadora Mónica Serrano y enfrentó a un ejemplar de Fernando de la Mora que fue ciertamente manejable. La torera tuvo algunos buenos detalles, como un par de quiebros, y momentos en los que falló al intentar colocar las banderillas. En términos generales le costó mucho transmitir hacia los tendidos y su labor se fue diluyendo. Tras fallar con el rejón de muerte, el sobresaliente Valente Alanís terminó con el astado, no sin antes escuchar un par de avisos.
A destacar sin duda la gran entrada que se dio en La México, pues casi se llenaron los tendidos numerados del coso, algo digno de resaltar dado que en el cartel aparecieron tres jóvenes matadores mexicanos que, a la par de sus resultados en los ruedos, van convocando cada vez más a los públicos.
Ficha México, D.F.- Plaza México. Séptima corrida de la Temporada Grande. Alrededor de tres cuartos de entrada (unos 28 mil aficionados) en tarde agradable. Un toro de
Fernando de la Mora para rejones, que fue manejable. Seis de
Barralva (encaste
Atanasio Fernández), muy bien presentados y serios, de juego desigual, entre los que destacaron 1o. y 6o., este último premiado con arrastre lento. Pesos: 535, 531, 464, 487, 476, 481 y 484 kilos. La rejoneadora
Mónica Serrano: Pitos tras dos avisos.
Joselito Adame (verde botella y oro): Dos orejas y palmas.
Arturo Saldívar (azul turquesa y oro): Ovación y silencio.
Diego Silveti (espuma de mar y oro): Silencio tras aviso y palmas. Incidencias: Saludaron desde el tercio los subalternos
Héctor Rojas y
Cristian Sánchez, por sendos pares de banderillas.
Mónica abandonó la plaza tras la lidia de su toro, sin mediar explicación.
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