¡Aquí también hace aire!        

Arturo Macías y El Payo le dieron la réplica a Roca Rey

Espoleados por el triunfo de Andrés Roca Rey del 25 de abril, y sabedores de que una sola tarde muchas veces no es lo ideal para mostrarse por completo, tanto Arturo Macías como Octavio García “El Payo” salieron a entregarse a rabiar en esta última corrida del primer bloque continuado de la feria de Aguascalientes en la que hasta ahora se ha visto un gran nivel de toreo.

Y si el astro peruano volvía este domingo a la monumental, no había que dejarse ganar la partida, como de hecho sucedió, y los dos toreros mexicanos del cartel dieron la cara y ofrecieron una rotunda tarde de toros que derivó en la salida a hombros de Macías, y el impedimento de que El Payo lo hiciera a su lado por una inexplicable reticencia del juez de plaza, que le negó la segunda oreja del quinto toro de la corrida.

A la corrida de Jaral de Peñas le faltó fondo, y salvo el primero de la tarde, de los demás ninguno permitió realmente una faena redonda. Así que los toreros se tuvieron que esforzar en hacer todo muy bien para poder extraerles el mejor provecho a los toros.

Ese primero, que carecía de trapío, fue el que permitió a Arturo medir la entrega del público de su tierra, y luego del excelente quite combinado que le hizo, compuesto de una chicuelina, una tafallera y una saltillera, lo demás fue entregarse sin miramientos en una faena estructurada y sobria.

En la parte final del trasteo, cuando ejecutaba unas bernardinas, el de Jaral de Peñas lo empitonó por el glúteo izquierdo y lo lanzó al aire, antes de que Macías consiguiera escaparse con otro derrote que lo envió de cabeza al callejón, en uno de los momentos dramáticos de la tarde. Y como regresó para darle muerte, mediante una eficaz estocada, en sus manos cayó la primera oreja del festejo.

Arturo pasó por su pie a la enfermería para ser atentado y más tarde se avisó, por la megafonía de la plaza, que el turno se correría para que pudiese salir a matar a su segundo toro en sexto lugar.

Luego de que El Payo pasó de muleta al deslucido segundo, Roca Rey hizo una faena de las suyas, en las que se dejó acariciar los muslos con los pitones, y volvió a causar un magnífico impacto entre el público, como el día del Santo Patrón. Pero no estuvo fino con la espada y perdió las dos orejas que ya tenía en la espuerta.

Cuando saltó a la arena el cuarto, El Payo sabía que no podía irse de Aguascalientes sin demostrar el momento de madurez expresiva por el que atraviesa, y a base de claridad de ideas, valor, arte y personalidad, cuajó una faena de una enorme intensidad en la que se puso a milímetros de los pitones del toro de Jaral de Peñas durante más de doce minutos, para extasiarse de toreo del bueno, y extasiar a la gente con su máxima entrega.

El mensaje era claro, y como dice el refrán popular: "¡Aquí también hace aire!". Porque si Roca Rey se pone allí "donde queman los pies", que dice José Tomás, también hay otros toreros que son capaces de hacerlo, solo que quizá no han recibido las mismas oportunidades en las plazas clave, sobre todo las de España, donde el peruano se ha convertido, a base de entrega y frescura, en el torero más atractivo para el público de cuantos existen en la actualidad.

El haber alargado tanto el trasteo, en su afán de romperse por completo, pensábamos que el toro no le iba a ayudar a Octavio a consumar su obra con la espada. Pero se fue derecho detrás del acero y colocó una estocada entera, contundente, de la que el toro no tardó mucho en doblar.

La petición fue unánime, pero el juez de plaza sólo concedió una oreja y le quitó al queretano un triunfo más que merecido. Insatisfecho con este resultado, El Payo decidió regalar un toro de Bernaldo de Quirós que era un tanto basto de cabeza, y que tenía mucho tiempo en los corrales. Obviamente, el toro sacó muchas complicaciones y se vio obligado a abreviar, con la consiguiente molestia de haber emborronado lo que ya había sentido antes tras esa soberbia faena, la de un torero artista que también sabe bien para qué sirve el valor.

Con el toro corrido en quinto lugar, Roca Rey no consiguió nada digno para le recuerdo, pues el de Jaral de Peñas embestía con un punto de violencia y terminó defendiéndose. Y como tampoco estuvo acertado a la hora de matar, aquello terminó de manera deslucida, así que el paso de Roca Rey por la feria acabó siendo de más a menos.

Arturo Macías salió de la enfemería y enfrentó un toro castaño, de feas hechuras, que tampoco ofreció nada bueno, así que tomó la decisión de anunciar otro toro de regalo que iba a lidiarse en octavo lugar. Y ése sí que era un ejemplar en tipo de la ganadería de Bernaldo de Quirós, muy en el tipo de los toros de San Mateo de otro tiempo, de pitones muy blancos y veleto.

Desde los primeros compases de la lidia, Arturo toreó para él. Se olvidó del público, de la banda, de la "Pelea de gallos", de todo lo periférico, para centrarse en gustarse y gustar al público, que se le entregó sin reserva en una faena muy interesante por la suavidad, el temple, y el mimo, que tuvo para mantener al toro en pie, y luego aprovechar las bondades de una embestida con clase que le permitió ir a más en todo momento.

Así logró pasajes de toreo sereno, relajado y expresivo, en los que los tersos naturales fueron la parte medular de una faena en la que enseñó esta nueva faceta de su toreo. A la hora de matar colocó una estocada entera, con un defecto técnico que no ha podido corregir: el de dejar la espada un tanto contraria y con una ligera travesía hacia el costillar contrario, lo que no permite que los toros doblen, no obstante que se tira a matar en rectitud y con el pecho por delante.

Y tuvo que descabellar hasta en dos ocasiones, con lo que los ánimos se enfriaron un poco y fue por ello que sólo le concedieron una oreja de las dos que merecía. De cualquier forma, salió a hombros y mantuvo esa racha triunfal que viene arrastrando desde hace varios meses a la fecha.

Ahora habrá que esperar un par de días sin toros en Aguascalientes, pues la actividad se retomará nuevamente a partir del miércoles 1 de mayo, con otro ramillete de cinco corridas consecutivas, un hecho motivante en un ciclo al que todavía le falta mucha cuerda. 

Ficha
Aguascalientes, Ags.- Quinta corrida de feria. Más de tres cuartos de entrada en tarde nublada, de calor bochornoso. Toros de Jaral de Peñas, desiguales en presentación y hechuras, variados de capas, y pobre juego en su conjunto, salvo el 1o. y dos toros de Bernaldo de Quirós como regalo (7o. y 8o.), de comportamiento muy desigual, pues uno fue complicado, y el otro tuvo clase. Pesos: 489, 487, 490, 492, 494, 491, 514 y 506 kilos. Arturo Macías (azul noche y oro): Oreja, silencio y oreja en el de regalo. Octavio García "El Payo" (obispo y oro): Silencio, oreja con fuerte petición y silencio en el de regalo. Andrés Roca Rey (lila y oro): Ovación y silencio. Incidencias: Arturo Macías ingresó por su pie a la enfermería para ser atendido de un puntazo. El turno se corrió y Macías lidió al segundo de su lote en sexto lugar.






Compartir noticia



altoromexico

Medio de comunicación de actualidad taurina