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Joselito sale a hombros en La México        

El hidrocálido se alzó como triunfador tras cortar tres orejas

¡Ah que sufridos han sido los triunfos de Joselito Adame en la Plaza México!, su cosecha de tres orejas esta noche en el Coso de Insurgentes más que meritoria, fue obtenida a base de empuje y de echar "palante" ante la adversidad de muchos reventadores que gustan de molestar al hidrocálido.

Joselito se llevó el mejor lote de un encierro de Reyes Huerta que fue sustituido con dos ejemplares de Jaral de Peñas, tocándole en suerte uno de cada hierro y que a la postre fueron los que mejores prestaciones tuvieron para que Adame cuajara dos trasteos de calidad, que acabaron por acallar a los intransigentes del tendido que disfrutan de menospreciar al torero mexicano, embelesados por la presencia de los españoles en los carteles.

Y fue por esto que, desde que se anunció la confirmación del sevillano Pablo Aguado, la afición planeó con tiempo su presencia haciendo de esta tarde una de las mejores entradas en lo que va de la temporada en la Monumental, pero ¡oh sorpresa!, de ser el atractivo del cartel, Aguado terminó por ser pitado en sus dos turnos.

Además, el fuerte viento que se sintió en el ruedo, molestó fuertemente a los toreros, sobre todo hasta el tercer ejemplar de la tarde.

Adame se enfrentó en primer turno a "Canónico", de Jaral de Peñas, con el que se abrió de capa dibujando algunos buenos lances y otros en los que se vio un tanto apurado. La suerte de varas fue estupenda, ya que el piquero a punto del derribo nunca soltó la garrocha ni las riendas del caballo, saliendo bien librado del momento.

Luego Joselito se congració con el capote, en la ejecución de un vistoso quite. Con la muleta plegada se fue al centro del ruedo para brindar al público que agradeció el brindis, arrancando la sonrisa del torero.

En un gesto de compañerismo y sin que se diera cuenta Adame, el subalterno Víctor Mora corrió hasta donde la montera había caído con los machos hacia arriba en el brindis, lo que gustó al respetable y fue "de la buena suerte", ya que entonces se presagiaba la faena.

Con muletazos rodilla en tierra inició el trasteo, que fue calando poco a poco en el tendido, con series de derechazos un tanto distanciados que provocó algunas rechiflas, mientras que los mas aplaudían las series ejecutadas por Adame. 

La faena culminó con una tanda de manoletinas ajustadas, antes de entrar a matar, recibiendo, en la que sepultó ración entera de espada, trasera, desprendida y atravesada, que requirió de un golpe de descabello. La petición de la oreja fue casi unánime y el juez le concedió la oreja. El buen toro de Jaral de Peñas recibió palmas en el arrastre.

Ante el séptimo, "Arrebato", de Reyes Huerta, Adame buscó rematar lo ya conseguido en el anterior, pero de capa no se prestó. Fue con la franela fue donde el diestro pudo acomodarse en la primera serie de doblones, rodilla en tierra, y contagió el ánimo de la afición.

El trasteo fue creciendo, de menos a más, con un Joselito entregado y ahora sí ejecutando los muletazos mas ceñidos al cuerpo. Las series de derechazos se fueron engarzando, rematadas con artísticos desdenes. Como atraído con un imán, el astado tomó el engaño que le presentó Joselito y "de aquí hasta allá" se ligaron acompañados de los olés del respetable

El trasteo terminó con una  serie de dosantinas en redondo, y otras mas de muletazos a pies juntos sin enmendar que acabaron por unificar criterios.

A este lo pasaportó de  estocada entera al primer viaje, contraria, atravesada y que requirió de un golpe de descabello, Cuando se entregó al puntillero Adame alzó los brazos en son de triunfo y enseguida una cascada de gritos de ¡torero, torero! abrazaron al torero. 

Otra vez la plaza se vistió de blanco y Adame recibió las dos orejas sin discusión alguna, dando la triunfal vuelta al ruedo con dos niños, uno charro y otro torero, que devolvieron las prendas de vestir.

Con el viento en contra, el valenciano Enrique Ponce poco pudo lucir en su primer turno. De capa un par de ajustados mandiles y una larga soltando la punta punta del capote fue lo que destacó. Con la zarga, un inicio con muletazos por abajo, arrancaron fuertes y estruendosos olés. 

Enseguida un silencio se apoderó de la plaza mientras Ponce buscaba el sitio más propicio y donde menos molestara el viento para ligar una serie de derechazos que fue lo único a destacar. La muleta flameaba haciendo imposible dar un pase mas, evidenciando la molestia en el peninsular.

El segundo de su lote, también de Reyes Huerta, no tuvo prestaciones. Agarrado a la arena, sin fondo ni raza, no tuvo tela de donde cortar. Mató de tres pinchazos y cuatro descabellos.

El tercer espada, Fabián Barba, aunque muy tesonero y con deseos de agradar también se estrelló con un lote poco potable. Su primero fue áspero en la embestida y en ocasiones estuvo a punto de prender por los muslos al torero que, estoico, aguantó las embestidas. 

Ante el sexto de la noche, el deseo de Barba volvió a enfrentarse ante un ejemplar sin calidad y con un público desangelado por el poco juego de los astados.

Finalmente el debutante en esta plaza, Pablo Aguado, mostró desde que salió al ruedo un gran nerviosismo. De entrada faltándole el respeto a la plaza, cruzó el ruedo con la montera puesta, sin que nadie dijera nada. Al recibir los trastos en la confirmación, fue evidente que se aprestaba a dar el abrazo al padrino, Enrique Ponce, sin antes haber intercambiado los trastos toricidas.

El viento no le perdonó y nunca tuvo acoplamiento con la res, a la que toreó abusando del pico de la franela. Batalló para meter la espada y escuchó un aviso. Ante el que cerró plaza y ya cuando la gente tomaba las escaleras, Aguado opto por abreviar, pasaportando de media ración tendida.

Al final los españoles fueron pitados en la salida, mientras que Adame salió a hombros de los aficionados.

Ficha
Ciudad de México.- Plaza México. Quinta corrida de la Temporada Grande. Poco más de media entrada (unos 23 mil aficionados), en tarde de temperatura agradable, pero con intermitentes ráfagas de viento. Dos toros de Jaral de Peñas (4o. y 8o.) y seis de Reyes Huerta bien presentados y de juego desigual, de los que destacó 4o. y 7o. que recibió el arrastre lento. Pesos: 491,483, 492, 520, 498, 551, 485 y 515 kilos. Enrique Ponce (blanco con pasamanería en negro): Palmas y silencio. Fabián Barba (solferino y oro): Palmas y silencio. Joselito Adame (azul noche y oro): Oreja y dos orejas. Pablo Aguado (azul y oro): Pitos tras aviso y silencio. Incidencias: Aguado confirmó la alternativa con el toro No. 327, "Un Caballero", con 491 kilos de la ganadería de Reyes Huerta. Por otra parte, Fernando García saludó una ovación, por buenos pares al 2o, Víctor Mora hizo lo propio tras parear al 4o. y Gustavo Campos tras idéntica labor al 5o.  Al concluir el paseíllo se brindó un minuto de aplausos a la memoria de los ganaderos Enrique Chávez, Jorge Lascurain, así como del matador Alfonso Lomelí, que fallecieron en el transcurso de esta semana. Por otra parte, la Porra Libre le entregó el Trofeo "Manolo Martinez" a Enrique Ponce, como triunfador de la temporada pasada.






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