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Luis David corta una oreja en Aguascalientes        

La tarde resultó un tanto aciaga por el frío y el viento que molestó

Pese a ser un cartel que contenía los elementos necesarios para abarrotar los tendidos de la Monumental, la afición no terminó por asistir a la corrida de calaveras, una entrada que se puede tomar como aceptable, y la cual fue testigo del triunfo obtenido por el torero de la tierra Luis David, tras cortar una oreja que no convenció por completo a los presentes.

Una tarde sumamente fría (y no justamente por lo acontecido en ruedo), acompañada del viento que mermó en el desarrollo del espectáculo, Luis David debió mostrar sus cartas, pues el grado de exigencia es alto, no solo el que viene directo de los tendidos, sino también el personal. Tuvo a bien el toro con mejores condiciones de la tarde, distraído a su salida pero poco a poco fue haciéndose del ejemplar de Arroyo Zarco.

Con mucha suavidad realizó un quite por chicuelinas, dejando dos pintorescas medias verónicas. Justo cuando tomó la muleta, el viento soplaba con mayor fuerza, por lo que comenzó a probar suerte con la diestra y ejecutó dos tandas de mucho merito. Luego, vino el toreo al natural, donde se le sintió incomodo dadas las condiciones que imperaban en el ruedo.

Constantes enganchones de muleta, y no es que a Luis David no se le de eso del temple, se trató más bien de las persistentes ráfagas de viento que ensuciaban el trasteo. Después se adornó con unas manoletinas en los medios de la plaza, ¡Si!, en los medios, donde pelean los toros bravos hasta el final, antes de matar recibiendo. El juez otorgó una oreja misma que fue severamente protestada, y en una actitud por demás torera, Luis David entregó el trofeo a su cuadrilla para posteriormente dar la vuelta al ruedo.

Con su segundo poco pudo hacer, un toro declinado por la mansedumbre, hizo cuanto pudo, cosa que se agradece, hasta que la afición terminó por desesperarse y solicitó que abreviara.

Debut frío para los toreros foráneos, Diego Ventura y Pablo Aguado, que se fueron muy seguramente con un amargo sabor de boca, sobre todo el torero sevillano. Pero comencemos con el maestro Diego Ventura, que el primer mal momento se lo llevó cuando el toro de Fernando de la Mora, que no llevaba ni cinco minutos de estar en el ruedo se estrelló de lleno con un burladero y se lesionó el pitón izquierdo, teniendo que ser devuelto a los corrales.

Al correr turno, saltó a la arena "Mar de sueños", que en ello quedó, sueños desdibujados que menos mal Ventura esta preparado para lidiar incluso este tipo de toros, al cual se dejaba llegar en demasía, y claro que eso gusta. El de Fernando de la Mora colaboró en menor medida, y al final Diego no estuvo fino con el rejón de muerte.

Para colmo de sus males, cuando se disponía a torear su segundo toro de la tarde, procedente de la ganadería poblana de Zacatepec, de manera errónea abrieron la puerta de un toro que estaba como reserva pero para los de a pie, pues no estaba arreglado para el toreo a caballo, por lo cual Ventura se resguardó en cuadrillas.

Ya con el toro correcto en el ruedo, el caballista lusitano cambio de tercio con un solo rejón de castigo, entonces vino un espectacular tercio con banderillas al quiebro, Ventura solicitó la "Pelea de Gallos" con la finalidad de levantar los ánimos, quitó la cabezada a su caballo y puso banderillas ahora con ambas manos. Todo iba viento en popa, pero al intentar colocar banderillas cortas, el toro chocó con el pecho del caballo y rodó a la arena, quedó lastimado y ya no pudo incorporarse, así que fue apuntillado y Ventura fue ovacionado.

Mucha era la expectación que giraba alrededor del sevillano Pablo Aguado, quien se presentaba ante la afición hidrocálida, y desafortunadamente no fue como él lo hubiera querido, un mal lote de Arroyo Zarco le complicó las cosas. Lo más emotivo de su primer toro, fue el brindis que le hizo al matador Arturo Macías, fundiéndose en un abrazo. Macías se llevó una sentida y cálida ovación de su gente, que seguramente lo motivará mucho ahora que está más cerca de su reaparición tras la grave cornada sufrida en Madrid hace casi dos meses.

Aguado sólo pudo bosquejar algunos momentos muy artísticos, típicos de su estilo. Con su segundo aplicó la de Ley de Murphy, que dice que si algo puede salir mal, saldrá mal. Pues desde su salida, el de Arroyo Zarco fue pitado según el criterio de la afición, que no tenía presencia para ser lidiado en esta plaza. Al no ser devuelto, la gente perdió por completo el interés, y Aguado prácticamente anduvo desangelado. Y a la hora de matar perdió por completo la brújula, hasta escuchar los tres avisos.

Ficha
Aguascalientes, Ags.- Plaza Monumental. Corrida de las Calaveras. Media entrada en tarde fría y con intermitentes ráfagas de viento. Un toro de Fernando de la Mora para rejones, y otro de Zacatepec (4o., sobrero sustituto), y cuatro de Arroyo Zarco, correctos en presentación y de variado comportamiento. Pesos: 506, 509, 508, 496, 505, 510 y 507 kilos. Diego Ventura: Silencio y ovación. Luis David (palo de rosa y oro): Oreja y división tras dos avisos. Pablo Aguado (berenjena y oro): Palmas y pitos tras tres avisos. Incidencias: El primer toro de rejones se lesionó al rematar en un burladeros, y entonces se corrió el turno para que saliera en su lugar que estaba reseñado como segundo del lote de Ventura. Posteriormente, en cuarto sitio salió el sobrero, de la ganadería de Zacatepec. Destacó en banderillas Cristhian Sánchez, que saludó.






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