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Sergio Flores sigue creciendo        

Hizo una faena recia a su primero y cortó una oreja del sexto

Sergio Flores no se quiere bajar del carro de los triunfadores, y si la Porra Libre le entregó el trofeo "Manolo Martínez" después del paseíllo, aquel gesto fue como una especia de premonición de que lo suyo va en serio, pues volvió a cortar una oreja -que bien pudieron haber sido dos- y salvó una corrida deslucida en la que El Payo volvió a ser lesionado y Diego Urdiales sólo pudo apuntar detalles sueltos de su clásica tauromaquia.

El partido de liguilla América-Toluca quizá fue uno de los factores que no acudiera tanta gente hoy a la Plaza México, no obstante que el cartel prometía cosas buenas. La falta de fuerza y transmisión de varios toros de Xajay dio al traste con la emoción, que sólo se vio reivindicada con el encastado comportamiento del tercero, un toro muy exigente al que el tlaxcalteca le plantó cara.

Las series por el pitón derecho tuvieron reciedumbre, pues Flores se quedó quieto y le dejó siempre la muleta puesta en la cara para tratar de llevarlo embebido en los vuelos, tarea que no resultaba fácil porque el de Xajay no regalaba ni una sola embestida.

Y en ese sentido, Sergio lo entendió al hacerle bien las cosas, maduro ya como torero y centrado en una labor que caló en el tendido porque la emoción de aquella bravura seca, peleona, hizo vibrar al público que cada día se identifica más con el toreo de este tlaxcalteca, guerrero de los ruedos, que quiere llegar a lo más alto de nuestra Fiesta.

A la hora de entrar a matar lo hizo dando el pecho, pero la espada quedó perpendicular y con cierta travesía que impidió que el toro doblara con prontitud, motivo por el que el entusiasmo del público se fue diluyendo, y todo quedó en una cerrada ovación en el tercio, que bien pudo haber valido una merecida vuelta al ruedo de la que el torero prescindió.

El sexto era un toro rematado de carnes, cornidelantero, y noble, aunque también algo soso, que embestía con la cara a media altura y sin entregarse. Pero eso no le importó a Flores, que volvió a echar mano de recursos en una faena menos recia que la primera, pero vistosa de cara al público, que le coreó con los muletazos con alegría.

Después de señalar un pinchazo colocó una buena estocada y como el toro dobló pronto, el público premio a Sergio con un apéndice, que paseó feliz en le vuelta al ruedo luego de haber cumplido con una entonada actuación que lo deja bien posicionado de cara a la corrida del próximo miércoles 12 de diciembre, donde se medirá con tres figuras del toreo: Morante, Joselito Adame y Andrés Roca Rey. Vamos a ver de dónde elegirá sus toros, pues cada uno va a traer dos ejemplares para este festejo, que será en honor de la virgen de Guadalupe.

Diego Urdiales venía precedido de su importantísimo triunfo en Las Ventas de Madrid, pero hoy no tuvo opciones de poder redondear sus faenas, debido a la falta de fuerza y celo de los tres toros que enfrentó. En el primero, si acaso, que tuvo clase, bosquejo varios muletazos tersos, toreros, que no alcanzaron a dar demasiado relieve a una faena que culminó de una magnífica estocada.

El cuarto duró un suspiro y se paró demasiado pronto, y el otro, que debió corresponderá a El Payo, tampoco colaboró. Así que no hubo forma de verlo en plenitud, y fue una lástima porque la gente lo estaba esperando; tenía ganas de rememorar aquella faena inolvidable al toro "Personaje" de Bernaldo de Quirós que cuajó hace tras años.

La sonrisa que expresó El Payo al abrirse de capa con el primer toro de su lote, que mostró son en esas primeras embestidas, auguraba un reencuentro con el público de La México tras la fuerte cornada sufrida en al tarde inaugural. Pero a las primeras de cambio el toro comenzó a hacer cosas raras (parecía que tenía lastimada la mano izquierda) y rebrincaba de continuo, lo que dificultaba templarlo.

Así discurrió el tercio de banderillas, y en la primera serie de la faena, el de Xajay le dio un violento pitonazo a Octavio en el costado derecho, del que quedó maltrecho y muy dolorido. Unos minutos más tarde, luego de que fue revisado en la enfermería, regresó al ruedo a cumplir con su labor y haciendo gala de vergüenza torera.

Y concluyó la lidia trabajosamente al momento de manejar la espada. Instantes más tarde, y de manera inexplicable, un sector del público le recriminó cuando intentaba descabellar al toro y acabó marchándose por su propio pie a la enfermería.

Qué mala suerte la del queretano, sobre todo ahora que se encuentre en el mejor momento artístico de su carrera, y que no pueda expresarlo. Pero así de complejo es el toreo, esta profesión de hombres como venidos de otro mundo. Ya vendrán tiempos mejores.

Ficha
Ciudad de México.- Plaza México. Cuarta corrida de la Temporada Grande. Poco más de un cuarto de entrada (unas 11 mil personas) en tarde soleada y cálida, con algunas ráfagas de viento. Toros de Xajay, bien presentados, de poco juego en su conjunto, salvo el 3o., que fue encastado y exigente. Pesos: 563, 518, 511, 493, 493, 559 y kilos. Diego Urdiales (berenjena y oro): Ovación, silencio y silencio en el que mató por El Payo. Octavio García "El Payo" (obispo y oro): División tras aviso en el único que mató. Sergio Flores (verde botella y oro): Ovación tras petición y oreja. Incidencias: El Payo sufrió un fuerte golpe en el costado derecho durante la lidia del 2o., y fue conducido a la enfermería para ser atendido. Regresó para dar muerte al toro. Al término de la lidia volvió a ingresar por su propio pie a la enfermería, y quedó pendiente de estudio radiológico. Sobresalieron en banderillas Fernando García hijo, que saludó en el 3o., y Gustavo Campos, en el 6o. Y en varas, Alfredo a Ruiz, que picó bien al 5o. Al finalizar el paseíllo, la directiva de la Porra Libre entregó el trofeo "Manolo Martínez" a Sergio Flores, como triunfador de la temporada pasada.






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