El comentario de Juan Antonio de Labra  

...y el oficio que ha desarrollado, haría un excelente papel en...

La constancia de Sergio Flores lo ha llevado a convertirse en uno de los toreros jóvenes mexicanos con mayor proyección de la actualidad, gracias a su sólida capacidad de triunfo. Y desde que tomó la alternativa en Bayona, en septiembre de 2012, ha sumado 133 corridas con un balance de 135 orejas cortadas y cinco toros indultados.

En este tiempo, el tlaxcalteca acumula un total de once paseíllos en la Plaza México, donde ha conquistado once orejas y un indulto, el del bravo ejemplar llamado "Gibraltar", de la ganadería de Xajay, al que cuajó hace exactamente dos años, aquel 8 de febrero de 2016.

A partir de entonces, comenzó a abrirse muchas puertas, hasta concluir un año 2017 muy provechoso, que sólo se vio interrumpido por la grave cornada que sufrió en el brazo izquierdo cuando recibió a un toro a portagayola, en la plaza "El Paseo" de San Luis Potosí.

Pero ni siquiera este frenazo de cinco semanas, con la consiguiente pérdida de cinco fechas, abatieron su ánimo. Sergio es un hombre que sabe luchar, y que no se deja vencer fácilmente en ninguna circunstancia. Y eso, en el toreo, y en la vida misma, tiene una importancia muy especial.

De ese percance regresó con la mentalidad de convertirse en figura del toreo y, en términos prácticos, digamos que sus recientes triunfos en la Plaza México avalan ese epíteto, aunque habrá quienes afirmen, y con lógica razón, que una figura del toreo es aquella que llena las plazas. Es una cuestión de enfoques.

Al margen de esa posible controversia, resulta innegable que Sergio Flores ha demostrado su calidad, y ese afán por colocarse que, hoy día, lo ha distanciado de otros toreros anteriores a su generación. Así que los frutos de estos nuevos triunfos en la Plaza México los recogerá con crees durante este año 2018 en el que podría sobrepasar las 40 corridas toreadas.

Con este bagaje, y la moral en alto, el tlaxcalteca debería de organizar una estrategia adecuada para buscar volver a Las Ventas de Madrid, esa plaza donde de novillero cayó herido grave en julio de 2011, y en la que ya le escamotearon, incomprensiblemente, el corte de una oreja de ley.

Y ahora más que nunca, con la preparación y el oficio que ha desarrollado, haría un excelente papel en España. Ojalá que la empresa de la Plaza México, que ha seguido de cerca su evolución, tenga a bien apoyarlo de manera decidida, pues es el momento indicado para hacerlo.

Porque el sacrificio que ha hecho Sergio para llegar al sitio que ocupa, merece atención y respeto, a fin de que su carrera se consolide y siga creciendo. Es importante que México tenga un torero cuña, como el de Tlaxcala, cuya honradez profesional y reciedumbre ya están fuera de toda duda.






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